PROTAGONISTAS EL ENCANTADOR DE PERROS

César Millán reunió 10 mil personas con su show canino

Foto:Cedoc Perfil

Dicen que los perros se parecen a sus dueños. Bueno, Junior, un pitbull gris claro, es paciente y seguro. Tiene una mirada reflexiva, con un brillo de inteligencia y un porte que denota seguridad en sí mismo. Sabe quién es, cuida sus movimientos con una suavidad increíble, tiene claro cómo conviene comportarse. Es el coequiper perfecto para su dueño, César Millán. Este mexicano, conocido también como “el encantador de perros”, está de visita en Argentina en el marco de su gira El líder de la manada, programa que emiten Animal Planet y Nat Geo, y que ayuda a dueños estresados con mascotas complicadas. Junior y César se complementan tan bien que incluso trabajan juntos. Porque según este gurú, no son los perros los que necesitan ser entrenados; somos nosotros. Aunque ese “alumno” sea una estrella como Oprah Winfrey, Scarlett Johansson o Nicolas Cage. “Yo entreno a la gente y rehabilito perros. No me encargo de decirle al perro lo que tiene que hacer, sino de enseñarles a las personas cómo relacionarse con su mascota”, dice Millán.
Esta semana acudió al llamado de auxilio de Susana Giménez, que lucha con el amor desmedido y excitado de su perra Thelma, una weimaraner de dos años “loquísima”. Fue un rescate en dos sentidos: sirvió para que una visita de Susana a La Mary no signifique un operativo de mucamas y empleados para atajar al descontrolado animal, y además para que con 17 puntos de rating, el programa de la diva se ubicara primero en su horario.
Después del encuentro con Susana, Millán –que sabe de éxito y hace casi una década lleva adelante un programa visto en ochenta países– se presentó el viernes y ayer en el Luna Park donde, en total, lo vieron 10 mil personas que pagaron entre 150 y 700 pesos la entrada. “Los perros no piensan en el pasado ni tienen preocupaciones acerca del futuro, y esta es una lección que todos debemos aprender de ellos. Una vida calma y equilibrada del perro con la naturaleza. Si nos permitiéramos hacer lo mismo, podríamos experimentar la paz y la alegría interior que cada perro equilibrado sabe”, sostiene Millán, quien tras la muerte de Daddy, su pitbull anterior, entró en un pico depresivo que lo llevó al borde del suicidio. En ese momento, tres años atrás, también se había separado de su mujer y fue demasiado para soportar. “El perro nunca trata de cambiar al humano, pero el humano siempre quiere cambiar al perro. Al humano, lo que le gusta del perro es que lo acepta como es”, finaliza.



Julieta Mondet