PROTAGONISTAS LA FUERZA DEL AMOR

Chirlane, la pieza clave del alcalde de Nueva York

Cuando Bill de Blasio la conoció, ella era lesbiana y militante. Se casaron en 1994, tienen dos hijos y le redacta los discursos.

Foto:AFP

Si hay algo que se sabe es que para intentar ganar una elección hay que combinar carisma con “accesorios prensables”. Y Bill de Blasio, flamante alcalde de Nueva York, tuvo ambas. De hecho, esta semana este político demócrata se consagró con el 74% de los votos y quebró la hegemonía republicana que en las últimas dos décadas gobernó esa ciudad. Y mucho en esa victoria, dicen, mucho tuvo que ver su familia.
Su metro noventa, y sus ojos celestes que lo asemejan físicamente a Bill Clinton se desdibujan cuando se muestra con su familia. Es que este descendiente de italianos se casó con una afroamericana, Chirlane, y tuvieron dos hijos, Chiara y Dante, quienes fueron su mejor carta de presentación para sus lemas de campaña contra las desigualdades étnicas y económicas.

Ellos. Chirlane McCray no es la mujer que está detrás de ese gran hombre; sí quien está a su lado. Imposible para ella pasar desapercibida, no sólo por su aspecto físico sino también por su fuerte personalidad: afroamericana, lesbiana confesa y feminista. Así la definieron algunos creyendo que con eso atacaban la figura de un creciente De Blasio.
Ambos se conocieron en 1991 cuando trabajaban para el candidato negro, Dinkins. Ella escribía comunicados de prensa; él hacía política. Hasta entonces, Chirlane no había tenido ningún novio, sólo novias. Pero apenas se vieron se enamoraron. Entonces, no importaron el color de la piel ni la edad –ella es seis años mayor–, ni que fuese lesbiana. La atracción y el amor que los unieron fueron más fuertes que todo aquello que a simple vista podía separarlos. De hecho, enseguida se dieron cuenta de que eran más las cosas que los unían que las que los separaban, y en 1994 se casaron.
Chirlane nació en Springfield, Massachusetts. Su padre trabajaba en una base militar y su madre en una fábrica. A causa de la discriminación, ella ocultó durante toda su escolaridad el trabajo de su madre. Ser la única alumna negra en el colegio no fue fácil. Su válvula de escape fue la poesía. Incluso llegó a escribir una columna contra la discriminación que sufría tanto ella como su familia en un diario del colegio. Y quizás fue esa discriminación la que le forjó una personalidad combativa que hizo que se uniera a una agrupación afroamericana feminista y con sus escritos luchara contra esa segregación.
En la actualidad, esta poeta y escritora le escribe los discursos a su marido y lo ayuda a elegir su equipo. Su referente es Hillary Clinton. Hoy todos los diarios estadounidenses la llaman “la futura primera dama”: se fijan qué viste, qué dice y le siguen el rastro tanto como hacían –y hacen– con Michelle Obama.
Los hijos de la pareja también estuvieron presentes en la campaña. Dante, el menor, tiene 16 años y llamó la atención de los medios por su gran melena afro tras aparecer en un anuncio de su papá diciendo que Bill terminaría con los cacheos aleatorios. Su melena enseguida fue el comentario de todos. Incluso de Barack Obama. Y su mamá saltó a defenderlo como una leona cuando lo criticaron por decir que se lava el pelo sólo una vez por semana, algo normal para ese tipo de cabello.
Chiara, la mayor, tampoco pasó desapercibida. Estudiante de Ciencias del Medio Ambiente en una universidad de California, prefiere el pelo recogido, pero defiende la libertad capilar frente a los alisados a los que se someten muchas mujeres negras y llama la atención con sus vinchas de flores y piercings en orejas, ceja y nariz. Y saltó a los medios al decir que su papá “no es ningún blanco aburrido"



Julieta Mondet