PROTAGONISTAS SERA PADRE DE LOLA EN JUNIO

El nieto recuperado de Carlotto le dará su cuarto bisnieto

Ignacio Guido confiesa que la inminente paternidad lo volvió a centrar en el lugar del que se había ido tras convertirse en un personaje público.

Celeste, en la cuenta regresiva, espera la llegada de Lola.
Celeste, en la cuenta regresiva, espera la llegada de Lola. Foto:Facebook

Tal vez sea una señal del destino, o sólo se trate de una casualidad. Del modo que sea Estela de Carlotto será bisabuela por cuarta vez en el aniversario de los 40 años del último golpe de Estado. Como si a esta historia le faltara algo, el bisnieto que viene en camino es el hijo de Ignacio Montoya Carlotto, su nieto, quien en agosto del 2014 se convirtió en el nieto recuperado 114.

“Lo estoy viviendo con mucha alegría, es un momento privado. En el último tiempo traté de volver a estabilizar mi vida, de ser el músico que fui en algún momento, que nunca dejé de ser, pero que con todo lo que pasó, me sacó un poco de eje. La paternidad me centró de nuevo en ese lugar del que me había ido un poco”, dice a PERFIL Ignacio.

Su mujer, Celeste Madueña, atraviesa el sexto mes de embarazo. Para junio ambos esperan la llegada de Lola, su primera hija. Desde febrero que Celeste viene dando cuenta del momento feliz que le toca vivir a través de su Facebook. El 21 de marzo pasado, subió una foto donde se la ve con una gran panza y un texto: “Lola en camino”.Sin dudas, son días de emociones para Ignacio y su mujer. El miércoles viajó desde Córdoba donde se encontraba tocando con su banda. Quería sí o sí estar en Buenos Aires para decir presente en la multitudinaria concentración que se hizo de Congreso hacia Plaza de Mayo, para conmemorar los 40 años del golpe cívico militar. Ignacio cuenta que su abuela se puso muy contenta cuando le comentó la noticia. “Se lo dije el día de su cumpleaños. Hay una anécdota muy graciosa, pero me la estoy guardando para un libro que tengo pensado escribir”, suelta Ignacio a PERFIL sin dar más detalles.

Vida. Como un libro, la historia de Ignacio –precisamente– se cuenta de capítulo en capítulo. Ignacio es hijo de Walmir Oscar Montoya y de Laura Estela Carlotto. Ambos fueron secuestrados por un grupo de tareas de la ESMA a fines de 1977 cuando Laura estaba embarazada.

Luego de haber sido entregado en La Plata, Ignacio, recién nacido, fue llevado a Olavarría, donde en junio de 1978 Juana Rodríguez y Clemente Hurban lo inscribieron como hijo propio, con el nombre de Ignacio. “Mis padres adoptivos actuaron de buena fe”, expresó Ignacio en su momento, luego de ser identificado como el nieto 114.

A los 36 años, en junio de 2014, después de varias sospechas y sabiendo que era adoptado, comenzó a buscar su verdadera identidad y, en agosto de ese año, tras una comprobación de ADN hecha de forma voluntaria, se confirmó que era hijo de Laura Carlotto. Unos días después, en una conferencia de prensa, Ignacio se presentó al mundo. Allí estaba este pianista de jazz quien antes de que todo esto ocurriera había compuesto una canción –la realidad supera la ficción– llamada Para la memoria. Ignacio comenzaba a escribir una nueva página junto a su abuela, quien lo venía buscando desde hace 36 años. “La mejor manera de definir esto es decir que es tan extraordinaria la situación que es indefinible”, decía a PERFIL él tras cumplir el primer año con su nueva identidad.

Cuando se le preguntó que esperaba para éste, su segundo año, comentaba entre risas: “Me quiero dejar sorprender. Yo tenía otros planes antes de que esto sucediera. Deseo seguir tocando y haciendo toda la música que pueda, y poder encontrar todos los puntos de contacto de humanidad de la gente que está alrededor mío y de la mejor manera posible. Creo que con eso no se le puede pedir nada más a la vida”.

En agosto, se cumplirán dos años de su nueva vida, la que empezó a reconstruir con Celeste su pareja, la persona que más lo incentivó para que se animara a patear el tablero, y la que ahora lleva en su panza a Lola, sin dudas, la próxima página de esta historia de vida con capítulos venideros que siguen siendo apasionantes.



Agustín Gallardo