PROTAGONISTAS

El poder “real” será de las mujeres

Más de una mujer desearía tener una vida como las de ellas. Al igual que Letizia Ortiz, ellas son plebeyas, enamoraron a hombres de “sangre azul” y, en algunos casos, tuvieron resistencia para ser aceptadas por las familias reales. Un ejemplo es el de la abogada australiana Mary Donaldson.

Atractivo y deportista, el príncipe Federico de Dinamarca siempre estuvo rodeado de bellas mujeres hasta que conoció a Mary, con quien convivió tres años ante la resistencia de la reina Margarita II. Otro fue el de Mette-Marit Tjessem, esposa de Haakon de Noruega, quien provocó cierta polémica cuando se dio a conocer su pasado: es madre de un niño fruto de una relación con un traficante de drogas.

Luego está Máxima Zorreguieta, la argentina que se convirtió primero en princesa y, luego de que su suegra abdicara el trono, en reina de Holanda. También Rania, la esposa del rey de Jordania. Hija de palestinos sin ADN noble, supo con su belleza y su elegancia “suplantar” el espacio dejado por su antecesora, la reina Noor. Con creciente influencia en su tierra se encuentra Kate Middleton, esposa del príncipe Guillermo. Victoria de Suecia es la excepción: no es plebeya y será reina. Igualmente, a todas ellas las une una característica: dotaron a la monarquía de frescura, algo de modernidad en una organización arcaica y, sobre todo, acortaron la distancia entre las respectivas coronas y sus pueblos.



Agustín Gallardo