PROTAGONISTAS TRIBUTO DEL CORAZÓN


En su día, los padres de los mundialistas hinchan por sus hijos

Ellos los acompañaron desde sus comienzos en sus carreras. Hoy, orgullosos, están en Río de Janeiro para alentarlos. Anécdotas, recuerdos y expectativas.

Kun. A los 2 años con su padre futbolista. En su biografía relataron muchas anécdotas.
Kun. A los 2 años con su padre futbolista. En su biografía relataron muchas anécdotas.
Foto:Gentileza Daniel Fresco

La cara contra el piso de parqué. Una y otra vez, la misma postal: Gonzalo Higuain tiene 6 años y es delgadito; corre y se escabulle entre sus compañeros hasta que es derribado. Aquí no se juega aún la Copa del Mundo, pero él  ya se lucía en el club Palermo. Jorge, su padre, se emociona al recordar. “Gonzalo se re-calentaba cuando le pegaban, pero no se desquitaba con nadie. Por cada patada que le daban, él les hacía dos goles”, dice a PERFIL. Para él, como para el resto de los padres de los jugadores de la Selección, aquellos recuerdos están hoy más que nunca a flor de piel porque se celebra su día con el debut de Argentina frente a Bosnia.

La mayoría de ellos, viajó a Brasil esta semana junto a sus familias para alentar a sus hijos. “Confiamos en ellos, nos van a representar muy bien”, dice Manuel Di María, el padre de Angel que viene de festejo en festejo, luego de estar junto a su hijo en España, celebrando la Liga de Campeones que ganó el Real Madrid. El fútbol llegó a la vida de Angel por una recomendación médica. “Nos dijeron que era hiperactivo y que tenía que hacer algún deporte”, dice Miguel quien desde los 5 años, comenzó a llevarlo al club Torito, en Rosario. Angel jugó en Rosario Central y luego se fue a Europa. “Lo acompañé cuatro años a Portugal. Al comienzo fue muy duro; nos costaba mucho el idioma. Yo le hacía la comida, le planchaba la ropa”, rememora Di María quien, luego de catorce años en una carbonería, dejó de trabajar por pedido de su hijo.

José Basanta, padre de del defensor de la Selección, también estará sentado hoy en alguna butaca del mítico Maracaná. Se sabe: Basanta es suplente, pero su padre tiene una corazonada que pueda entrar a jugar. “No me preguntes por qué, pero es una sensación de padre, sé que va a jugar”, dice José a PERFIL. El, al igual que los otros padres, estuvo cerca de sus comienzos, cuando jugaba en la escuelita de fútbol de Tres Sargentos, el pueblito donde nació. Fueron sus primeros pasos: luego, se fue probar a las inferiores de Boca. “Viajábamos dos veces por semana y el día del partido. Compartíamos todo, desde el fútbol hasta el sandwich del mediodía. Implicó mucho esfuerzo, tuvo que terminar el secundario en La Plata, en el turno noche”, rememora José.   

Apasionados. Si bien su sobrenombre es por un personaje de dibujos animados japonés, su amor por el fútbol lo heredó de su padre, Leonel Agüero. Como el pilar de su carrera, Sergio “el Kun” siempre contó con el apoyo paterno: Leonel dejó de jugar al fútbol para ir seguir de cerca los entrenamientos de su hijo. “Desde que tengo memoria recuerdo a mi viejo siempre a mi lado. Me acompañaba a todas las canchas donde tenía que jugar. Yo no se lo decía, pero me sentía protegido por él”, confesó Sergio en el libro Mi Historia. “Yo era muy chico y si bien cuando notaba alguna injusticia era medio calentón, nunca me presionó y supo enseñarme que había problemas que los tenía que solucionar yo”, dice el Kun. Leonel deseaba que Sergio llegue a jugar en Primera División y hacía todo para que eso sucediera. “Había días que me tenía que quedar a dormir en casa de los directores técnicos o de compañeros de los equipos para poder jugar al día siguiente”, recuerda el delantero del equipo argentino.

Alberto es el padre de Ezequiel “Pocho” Lavezzi. El también estará hoy alentando a la Argentina en Río de Janeiro. “Tenemos una relación de padre-hijo excelente”, dice este hombre que lo apuntaló en sus primeros años cuando jugaba en el club infantil Club Sol Naciente. “Había algo en él, pero nunca pensé que iba a llegar adonde llegó”, dice. Al comienzo al “Pocho”, no le fue nada fácil: se fue con 15 años a jugar a Italia y, por un problema en el pasaporte, tuvo que volverse. A los 21, el “Pocho” retornó a Europa para nunca más volver. “Se lo extraña, no soy mucho de viajar.

Lo veo por televisión cuando juega la Argentina”, dice Alberto quien no escatima a la hora de hacerle comentarios sobre su desempeño en la cancha. “Soy de los hinchas críticos”, comenta soltando una risa y agrega: “Le hago observaciones y él se lo toma con humor”. Otro de esos padres que estuvo siempre muy cerca de su hijo es Jorge Messi, quien  apoyó cada tratamiento para el conocido trastorno de crecimiento que tuvo.

Y Lionel sigue los mismo pasos de Jorge con su hijo, Thiago. “Sin duda el hecho de ser papá me cambió todo. Es algo hermoso lo que me pasó. Lo baño, le doy de comer y lo disfruto mucho”, contó recientemente.

Los casos de Hugo Campagnaro y Martín Demichelis son especiales: sus padres ya no están. Hugo nació en Coronel Baigorria, Córdoba. Se crió en una familia humilde y el destino marcó que Ramón, su padre fallezca cuando él tenía sólo 11 años. El tesoro que guarda su familia, es la foto que se publica en esta nota, ya que es la única que tienen. Su tío Sergio Castillo, relata a PERFIL: “Hugo era amante de los animales y siempre tenía alguna mascota. Su padre lo adoraba y siempre lo llevaba a pescar. Lo llamaba ‘bicholista’ porque siempre traía un animal a la casa”.

Demichelis, vive con mucha emoción esta fecha: su papá, Juan Carlos, falleció en 2013 en un accidente de tránsito. Bastián y Lola sus hijos, y su mujer, Evangelina Anderson, estarán hoy ahí para  alentarlo. “Es un día especial, vamos a estar junto a él: súper mimoso, divertido y amoroso, es el mejor padre que puede haber”, dijo Eva.



Redacción de Perfil.com


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