PROTAGONISTAS

Encuentro cumbre de dos potencias de la historieta de Argentina y Brasil

Foto:Cedoc

Dos niñas inquietas y tiernas que se hacen preguntas mordaces sobre el mundo, que nacieron hace unos 50 años y que sin embargo, son atemporales, y cuya incisiva retórica y comentarios permanecen vigentes. Eso es lo que son Mafalda y Mónica, dos íconos del arte gráfico latinoamericano. Creaciones de dos grandes exponentes: el argentino Quino y el brasileño Mauricio de Sousa quienes acaban de reunirse el miércoles en el Centro Cultural Brasil Argentina como un festejo demorado del cumpleaños número 50 de Mafalda, que fue el pasado 29 de septiembre.
A modo de conmemoración, se descubrió un dibujo con los emblemáticos personajes de ambos artistas ante la presencia de Everton Vargas, embajador del Brasil en Argentina. El encuentro estuvo signado por sendos elogios entre los dibujantes quienes celebraron este encuentro. A la hora de responder qué les ven en común a sus creaciones, Quino tomó la palabra: “Yo las noto muy distintas, pero ambas pretenden llamar la atención del público sobre problemas que tenemos que resolver entre todos”. Y cuando un periodista le consultó si escribiría nuevos capítulos respondió: “Reviendo mis trabajos me doy cuenta que los temas que me preocupan son los mismos que me preocuparon hace tantos años,
Mafalda seguiría diciendo las mismas cosas que ya ha dicho”. Al respecto, De Sousa señaló que “los niños tienen la necesidad de hacer las cosas bien, pero los adultos están cada vez más ignorantes. Desgraciadamente, los problemas siguen intactos”. Y ambos artistas coincidieron en que la educación “debería ser el tema principal de todos los gobiernos y empresarios, porque es la mejor arma contra la ignorancia, la desnutrición y las guerras.”

Vecinas. De Sousa creó a Mónica en 1963, y en 1970 obtuvo su propia revista. Sus historias ganaron reconocimiento internacional y fueron adaptadas a la TV, el cine y los videojuegos; en Argentina, editorial Perfil la publicó.
En el encuentro, él recordó que sus primeros personajes fueron todos varones hasta que un diario le pidió una nena: “Yo ni sabía cómo pensaban, no tenía cultura para hacer eso, no había sido una mujer nunca. Así fue como, trabajando en casa, comencé a mirar a mis hijas, María Angela saltando, Mónica arrastrando su conejo de peluche y Magalí comiendo una sandía entera. Comencé a observarlas y, como a los hijos se los conoce por los ojos, descubrí cómo eran esas mujeres y fue relativamente fácil crear personajes basados en personas que yo conocía y muy bien”, concluyó. En 2007 Mónica fue nombrada embajadora de Unicef y su creador fue homenajeado como Escritor para Niños de esta institución.
Mafalda vio la luz en 1964 en el semanario Primera
Plana y sus historias fueron publicadas regularmente hasta junio de 1973. Quino explicó que entonces “el movimiento de liberación de
la mujer era muy fuerte, y como además siempre me gustaron –dijo entre risas– más las mujeres que los hombres, me pareció justo apoyarlas en
su batalla”.



Julieta Mondet