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Famosos alquilan sus casas por una noche para fiestas privadas

Marcela Tinayre y Valeria Mazza son algunas de las que abrieron las puertas de sus casas en Punta del Este. Cuánto cobran.

Foto:Tucuna

Cuanto más íntimo, mejor. Desde hace ya varios años, queda poco rastro de aquellas fiestas multitudinarias que se celebraban en Punta del Este en los tiempos del menemismo, cuando la ostentación y el número abultado de invitados marcaban el termómetro del éxito de la fiesta del verano. Ahora, menos es más.

El viernes último, la bodega Chandon realizó su tradicional fiesta de blanco y, al igual que en 2013, eligió la propiedad de una famosa familia argentina, algo impensado hace unos años. En esta oportunidad, “la Casa Blanca” elegida fue la que Mirtha Legrand cedió a su hija Marcela Tinayre. Repitieron la fórmula del año pasado, cuando la familia Mazza Gravier abrió las puertas de su casa para convertirse en anfitriona.

En ambos casos, la empresa debió reducir su tradicional lista que superaba los mil invitados a 300 personas en el caso de los Mazza Gravier, y sólo 200 pudieron entrar a lo de Tinayre.

La fiesta de blanco de la bodega es uno de los eventos del verano en Punta del Este. Pero en el último tiempo, quienes la organizaban se daban cuenta de que, con el correr de los años, se iba distorsionando ante tanta convocatoria.

“Cambiaron la estrategia: ahora la idea es invitar en la casa de amigos, una tendencia nueva”, explica el relacionista público Wally Diamante. “A los que no son tan amigos de la familia, ir a conocer la casa les divierte. A los amigos les asegurás un momento que no quieren perderse. La fiesta es más exclusiva. El resultado en visibilidad es más grande. Mostrar el living de tu casa, que el anfitrión sea el dueño, tiene más personalidad”, agrega Diamante.

Pero pasar de 1.500 a 200 invitados no es una tarea sencilla. Por eso, esta semana, quienes estuvieron detrás de la fiesta del espumante tuvieron que escuchar algunas condiciones impuestas por la dueña de casa, Marcela Tinayre, quien puso en una lista negra a algunos invitados que suelen acompañar a la empresa en sus eventos anuales. Incluso tuvieron que “desinvitar” a mucha gente, entre ellos un alto directivo de un medio periodístico con el que la bodega tiene nexos comerciales.

“Después de los fuegos artificiales y la batucada, quiero sentarme tranquila a disfrutar de mi casa”, se le escuchó decir a Tinayre durante las reuniones previas.

¿Cuánto es capaz de pagar una marca para que estas familias argentinas abran las puertas de sus casas? Desde la bodega aclaran que en el caso de los Tinayre, sólo pagó para cubrir todos los gastos de comida, bebida y ambientación. Si bien a nadie le gusta hablar de dinero, todos coinciden en que en Punta del Este, nadie pone la casa gratis para este tipo de eventos.

Según pudo saber este diario, por una fiesta de este tipo las empresas desembolsan entre 80 mil y 150 mil dólares. “Que venga en el verano una marca y te diga que invita a tus amigos y te garpa todo es redondo. Todos a los que les decimos la piensan y dicen que sí. No hay nadie que le diga no a la plata. Todo depende del número que le pongas arriba”, dice un organizador de eventos esteño con larga trayectoria.

Sin embargo, otro RR.PP. asegura que no es tan fácil convencerlos. “Hay gente que no canjea privacidad por dinero y no le gusta nada mostrar cómo tiene su baño o el jardín”, explica.

“Ofrecer mi casa a mí me da mucho placer, no lo hago por business. Pero a veces, cuando veo tanta gente, digo: ‘En qué lío me metí’”, confiesa a PERFIL Ana Rusconi, quien ha puesto su mansión a disposición más de una vez para eventos y fiestas. “Acá se hicieron eventos de Louis Vuitton, estuvo Paul Oakenfold, y hasta hicimos casamientos como el de la hija de Chico Novarro”, agrega Rusconi.

Y si de cifras se trata, está claro: 150 mil dólares no son poca cosa. “Aun para los ricos que veranean en Europa, este número es guita”, razona otro RR.PP. Una sola noche de alquiler de este tipo de eventos equivale al costo de todo un mes de una casa similar en Punta del Este.

De hecho, el propio Laith Pharaon, el multimillonario saudí que suele dar grandes fiestas en Punta del Este todos los años –exceptuando un vip donde invita a sus amigos–, abre las puertas de su casa, contrata marcas y hasta cobra entrada.

(*) desde Punta del Este


Agustín Gallardo


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