PROTAGONISTAS EL DUEÑO DE NOVECENTO

Héctor Rolotti fue hallado muerto en el río sagrado

Hacía un tour espiritual por la India cuando se arrojó al Ganges para socorrer a una mujer. Sus cenizas serán esparcidas en Miami, Córdoba y Bariloche.

Foto:Cedoc

Luego de seis días de intensa búsqueda, la peor de las noticias llegó a oídos de sus familiares: el sábado a las 2 am de Miami –mediodía de la India– el cuerpo de Héctor Rolotti, socio fundador de la cadena de restaurantes Novecento, fue encontrado sin vida en el río Ganges, en la India.
El empresario era buscado desde el domingo pasado, cuando se arrojó al río sagrado para rescatar a una mujer que había sido arrastrada por la corriente y se estaba ahogando. Según un comunicado que emitió la cadena de restaurantes, “el cuerpo se hallaba intacto gracias a las bajas temperaturas del Ganges en esta época del año y fue descubierto por un grupo de lugareños que alertó al equipo de búsqueda que lo rastreaba”.
Héctor había viajado a la ciudad de Rishikesh el lunes 17 de marzo junto a su esposa, Mora Bárber, y unas treinta personas más en un tour de meditación que iba a tener una duración de diez días. Según sus allegados, era muy espiritual y por eso había elegido esa ciudad como destino. Rishikesh se encuentra a 26 km del río Ganges, cuyas aguas son transparentes y son consideradas sagradas, y es una de las zonas más espirituales y tranquilas de la India. El paisaje lo completan centenares de maestros de yoga y restaurantes vegetarianos. No obstante, lo que había empezado como un viaje de placer terminó como una pesadilla. “Estamos destrozados. No lo podemos creer aún. Mi mamá está allá en la India haciendo los trámites”, dijo a PERFIL una de las sobrinas del empresario, Magdalena Ochoa Rolotti.

Son Ana Rolotti, una de las hermanas de Héctor, y Eduardo Piva, ex secretario de Turismo del Consulado argentino en Miami, y muy amigo del empresario, quienes viajaron hacia la India. Primero, para estar cerca del lugar en donde se hizo una búsqueda desesperada por hallarlo y ahora para encargarse de los trámites de repatriación. En tanto, la esposa del empresario, Mora Bárber, se quedó en su casa de Coral Gables, en Miami, junto a los tres hijos del matrimonio: Cirilo (11 años), Tomás (9) y Olivia (8).

La intención de la familia es cremar los restos en la India en presencia de algunos parientes y amigos. Y luego esparcir las cenizas en Miami, donde se había asentado con su esposa e hijos; La Cumbre, Córdoba, lugar donde nació y vive parte de su familia; y Bariloche, de donde es oriunda su esposa y donde pretendía vivir una vez que se retirara del negocio.

Emprendedor. Rolotti nació en Córdoba y en 1988, con su título de licenciado en Marketing y Comercio Exterior, viajó a Estados Unidos para “hacerse la América”. Y como todos, arrancó desde abajo. Primero trabajó en una agencia de viajes, luego vendió películas en video y más tarde, con amigos, abrió una heladería con cafetería en el barrio del Soho. Y fue ese pequeño emprendimiento el que se convirtió en su primer restaurante: Novecento, en honor a la película de Bernardo Bertolucci. “Esto se inició en 1991 como un cafecito en el que también vendíamos helados y postres. Fue un poco una aventura. Yo tenía 25 años y era bastante aventurero. La idea era poner un local que representara una porción de la Argentina en Nueva York”, relataba el empresario hace seis años.

El hecho de tener comida argentina lo transformó en poco tiempo, y gracias al boca en boca, en el punto de encuentro de sus compatriotas. En 1996, un amigo lo tentó para abrir una sucursal en el entonces desolado barrio de Las Cañitas, al que le siguieron el de Martínez, en 1999, y el de Córdoba, en 2000, para en 2002 empezar con su primer local en Miami Beach. “Ahí la propuesta fue a la inversa: tratamos de que la gente se sintiera en un restó del Soho, pero en Buenos Aires”, explicaba el empresario.

En el medio, conoció al amor de su vida, Mora Bárber. Fue en unas vacaciones en Punta del Este. Ella, barilochense e hija de un matrimonio con restaurantes. Y cansada de los gajes del oficio, se juró que nunca se juntaría con un gastronómico. Y dos años más tarde, se casaron y tuvieron tres hijos. Antes del viaje a la India, como una premonición, convocaron a su abogada, Marisa Pretto, y les firmaron a sus hijos un poder certificado “por si les llegaba a pasar algo”.

 

Novecento y sus clientes famosos

Sin más conocimiento de cocina que lo que le había visto hacer a su madre en Córdoba, Rolotti se aventuró y abrió Novecento.  Con el tiempo, y muy de a poco, fue haciendo crecer su negocio. Hoy el grupo tiene 13 restaurantes: cinco en Estados Unidos, cinco en Argentina, dos en México y uno en Punta del Este (Uruguay). El boca en boca hizo que figuras tales como Brad Pitt y Angelina Jolie, y Robert De Niro, se acercaran alguna vez en busca de “las milanesas, empanadas y lomos hechos como en casa”, como decía Héctor cuando se lo consultaba. Es que la comida argentina y la decoración futbolera, con fotos de Daniel Passarella levantando la Copa del Mundo en 1978 hasta el inmortal gol de Maradona a los ingleses en 1986, lo hacían un lugar más que atractivo.

Susana Giménez y Valeria Mazza también eran de la partida. Y grupos como Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs supieron engalanar las noches del restó.  León Gieco y Gustavo Santaolalla también eran clientes.



Julieta Mondet