PROTAGONISTAS SU NUEVO NOVIO ES CRISTÓBAL LÓPEZ

Ingrid Grudke, la mujer perfecta para un poderoso

Fuera de la pasarela la modelo misionera cultiva un bajo perfil. Por eso sorprendió la confirmación de su romance con “el rey del juego”. Fotos.

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Foto:Cedoc

Se suele desconfiar de los buenos. Sobre todo en un mundo tan feroz como es el de la farándula, donde parece difícil no corromperse con las dulces mieles del éxito y la fama. Pero toda regla tiene excepciones: Ingrid Grudke es una de ellas.

Cuando uno pregunta por ella a quienes la conocen, todos coinciden en lo mismo: es una persona de 10. Una profesional impecable, una mujer luminosa que se preocupa por los otros y les desea bien. Agradecida, respetuosa, y con ese cálido “toque del interior”, herencia de su infancia en Oberá, Misiones, donde viaja seguido a visitar a su familia y amigos. Es decir: es la candidata perfecta.

Y ahora está en boca de todos después de que se hiciera público que es la mujer al lado de uno de los empresarios más poderosos del momento, Cristóbal López. El romance fue confirmado hace días por Noticias, revista que consiguió las primeras fotos de la pareja, tomadas en la boda de un sobrino de la modelo, en su Misiones natal.

Con medidas ideales y una elegancia natural, Ingrid nació hace 38 años con el don de la calma, digna acuariana, y única mujer entre cuatro hermanos. Su mamá, Elida, y su papá, Oscar, forman una pareja de descendientes de suecos y alemanes con voluntad de trabajo y buen carácter, católicos evangélicos.

Allí, entre la naturaleza misionera, creció y se destacó por su belleza. Hoy, el legado pertenece a Griselda, su sobrina de 20 años –hermana de Franco, el sobrino que se casó recientemente– que además de tener un parecido indiscutido con su tía, comienza a dar sus primeros pasos en el mundo de la moda.

Oberá vio nacer a muchos deportistas que supieron destacarse, pero Ingrid siempre llamó la atención. Su carisma la llevó a ser Reina Nacional de los Inmigrantes y dicen que le debe su físico a su gusto por la actividad física. Para ir al colegio primario caminaba siete kilómetros; ella se juntaba con los vecinos y en grupo partían hacia el centro. Es que la modelo vivía en una chacra alejada en la que hoy en día siguen viviendo sus padres quienes tienen plantaciones de yerba mate y té. “Siempre fueron muy de perfil bajo, muy tranquilos y humildes”, dice un periodista del diario de Oberá.

Las raíces son muy importantes para los Grudke, y la famosa de la familia bien lo sabía. Por eso, hace unos años decidió cumplir el sueño a sus padres de conocer la tierra de sus ancestros, y se los llevó a todos de viaje a Alemania. La anécdota la cuenta a PERFIL Bettina Sack, quien fue booker de la modelo desde 1997 hasta 2013. “Laburante, puntual, discreta, todos la adoran”, dice con seguridad Sack. Juntas durante tantos años, la booker continúa definiendo a Grudke en acciones: “Una vez le conté que quería empezar Pilates, pero que me daba un poco de fiaca comenzar. A los pocos días, vino a la agencia con una mochila con todo el equipo de gimnasia, hasta con zapatillas, para que empiece. El año pasado me invitó a almorzar y tardamos más de media hora en caminar las dos cuadras hasta el restaurante porque se fotografió con cuanto portero y mozo que se le acercó. Y luego, como no le querían cobrar la comida, se acercó y pagó en la caja. Es única”.

Aunque fue musa de Jorge Ibáñez, de otros dos diseñadores es la favorita: Carlos Di Doménico y Gabriel Lage.

Otra persona que la conoce mucho es José María Listorti. Según cuenta vio a la modelo por primera vez en una cámara oculta del entonces VideoMatch, y quedó deslumbrado, junto con el resto de la troupe de Tinelli. “Ingrid es lo más”, respondió Listorti a PERFIL. Ella trabajó como actriz en la película que él y Pedro Alfonso estrenaron hace unos dias, Socios por accidente. “La llamé para la peli justamente porque es impecable como persona y como profesional. Siempre con tan buena onda, trayendo facturas y mate al set con una sonrisa. Y sobre todo, muy agradecida y con ganas de crecer”.



Martina Arenillas