PROTAGONISTAS EN EL NOMBRE DEL HIJO


Jennifer, la madre de Usain Bolt quiere que él ya le dé nietos

en el nombre del hijo

Detrás del velocista más rápido de la historia, está ella, su madre: Jennifer Bolt. El jueves, desde la tribuna, alentó a su hijo a quien abrazó luego de que en los Juegos Olímpicos Río 2016 obtuviera la medalla de oro número 11 de su carrera profesional. Fue después de correr los 200 metros cuando Usain Bolt, entre cantos de festejo y las morisquetas que tiene acostumbrado hacer, se fue a darle un beso a su madre.

Orgullosa, Jennifer sabe que su hijo no es un deportista más: al cierre de esta edición, Usain corría los 400 metros por postas, con  grandes posibilidades de llevarse la medalla 12 de su carrera. Este puede ser la tercera y última participación en juego olímpico  para Bolt. Su madre, también lo sabe bien y frente a eso, tiene un solo deseo: ser abuela. “Quiero que siente cabeza, se case y forme su propia familia”, aseguró en una entrevista a la CNN. “Sé que va a sentar la cabeza porque lo ha dicho, me ha dicho muchas veces que va a formar una familia”.

Sobre cómo se siente al ser madre del hombre más rápido del planeta, confesó que “es un placer saber que tenemos al más rápido como hijo, porque podemos salir, hacer muchas entrevistas e ir a muchos lugares. Es un sentimiento muy feliz”.

Jennifer estuvo siempre junto a su hijo. A los 12 años, Bolt ya era el más rápido de su escuela. “Siempre ganaba”, contó su madre. Luego ella lo empezó a acompañar a las primeras competencias. Estuvo en las buenas y las malas. “Después de una carrera que le había ido mal, recuerdo que se puso muy mal. Entonces le hablé y dejó de llorar. Le dije que Dios estaba con él y que iba a rezar por él, y cuando salió todo el mundo empezó a gritar su nombre. Creo que eso le ayudó a motivarse”, contó la madre de Bolt quien relató que practica la religión adventista.

En una biografía, Bolt contó que si bien su madre nunca lo obligó a practicar el adventismo, pudo acercarse a Dios gracias a ella. “Me apropié del hábito de rezar, y me volqué cada vez más a la religión, especialmente porque percibí que había recibido un don importante”, explicó el atleta quien siempre lleva símbolos religiosos colgados en el cuello y tiene la costumbre de hacer la señal de la cruz antes de comenzar una carrera.