PROTAGONISTAS LA DISEÑADORA QUE LLEGO AL PODER

Juliana Awada, en el día en que debutó como primera dama

Desde ayer, ese sueño que alguna vez tuvo cuando se unió a Mauricio Macri ya es una realidad. Con vestido de diseño propio, pasó del Congreso al balcón de la Casa Rosada manteniendo inalterable la sonrisa.

Foto:Cedoc Perfil

Supo estar cerca de él a lo largo de toda la campaña, sin duda la parte sinuosa del camino más importante en la carrera política de su marido. Ayer finalmente, a medianoche, mientras Cristina Fernández de Kirchner se convertía –tal como lo expresó en su último discurso– “en calabaza”, Juliana Awada se hizo primera dama. Cerca de su marido y desde el minuto cero. Así, esta mujer de 41 años vivió una jornada extenuante e histórica en las primeras 24 horas de Mauricio Macri como presidente.
Desde el balcón del departamento que ambos tienen en Avenida del Libertador y Cavia, ella salió veinte minutos después de las 12 de ayer para saludar a una gran cantidad de personas que se agolpaba en la puerta. Según pudo saber este diario, la pareja ya se había ido a acostar cuando escuchó que la gente comenzó a congregarse. Acompañando el grito de “Sí, se puede”, Juliana entonó luego el Himno improvisado por la gente y arengó junto a su marido desde el balcón, sumando luego a Valentina, su hija mayor.
En la mañana de ayer, volvieron a salir al balcón y se repitió la misma escena, con la gente cantando el Himno. Esta vez, Juliana no se pudo contener y se emocionó en público por primera vez. A las 11 partió en un auto con el presidente electo y Antonia, y se dirigió a la jura en el Congreso de la Nación. Awada continuó su camino hacia Casa de Gobierno, donde se realizó el traspaso del mando. Se sentó en primera fila y a su hija, con sus hermanos Daniel y Zoraida. Fue la antesala del momento más emotivo: el balcón de la Rosada.
En ese lugar histórico, Juliana cargó a Antonia nuevamente y se tuvo que contener de la risa cuando Macri improvisó unos pasos de baile al ritmo de un tema de Gilda. Pareció incomodarse cuando se prolongaron los pasos de baile del Presidente, aunque lo tomó con humor y se mantuvo relajada ante el público.
La tercera posta fue Cancillería, donde estuvo pegada a su marido, esta vez, para recibir a las delegaciones extranjeras. A las 16 horas regresaron a su piso de Avenida Libertador, donde descansó unas horas y aprovechó para arreglarse. Minutos después de las 19, salió hacia la jura de ministros en Casa de Gobierno. La última parada fue el Teatro Colón a las 21.40, donde participó de una gala especial y le puso el broche a un largo pero inolvidable día.

Looks. Juliana Awada es una mujer reconocida dentro de la moda. Como diseñadora y dueña de la marca de ropa que lleva su apellido, marca tendencia con su estilo, mostrándose sensual pero fina a la vez. Sin embargo, ya en su rol de primera dama, ella tendrá que dejar su anterior versión más osada, aquella que terminó de lucir por última vez cuando se sentó en la mesa de Mirtha Legrand el domingo pasado, donde uso un vestido símil charleston en colores blanco y plata.
  El protocolo se impone de la mano de trajes sastre lisos y vestidos o polleras a la altura de las rodillas. En esta primera jornada como primera dama, Juliana no decepcionó con los tres looks que eligió e incluso se permitió cambiar uno a último momento. Comenzó luciendo un vestido de encaje de su propia marca, color crudo de manga al codo, con pollera y detalle de cinturón de raso. Acompañó con stilettos que le regaló una amiga y clutch a tono, además de unos discretos aros de brillante.
Juliana respetó también las normas protocolares con respecto al cabello, aquellas que indican que debe llevárselo recogido y hacia atrás.
Susana Giménez fue la única famosa en asistir a la entrega de los atributos al flamante presidente en la Casa Rosada. Si bien también se lo pudo ver a Martín Seefeld, el actor fue en calidad de amigo personal de Macri y no como figura pública. En cambio, la diva mostró abiertamente su apoyo al candidato del PRO en su carrera presidencial. Por eso, ayer no quiso ausentarse y fue junto a su amigo Gustavo Yankelevich. Enfundada en un vestido blanco y fucsia de Pucci con una cartera dorada Fendi no pasó desapercibida, se mostró contenta y hasta accedió a sacarse algunas selfies. Luego, entusiasmada, se saludó con Diego Santilli y su esposa Analía Maiorana, con Horacio Rodríguez Larreta y como era de esperar, se dio un efusivo abrazo con el ex candidato a gobernador por el PRO en la provincia de Santa Fe Miguel del Sel, quien tiene una entrañable relación con la diva desde hace años cuando hacía el personaje de “La Tota” en su programa. Susana compartió una breve conversación con el ex presidente Fernando de la Rúa. Y ya a minutos de que empezara la ceremonia se ubicó en un lugar privilegiado al lado de la flamante gobernadora de la provincia, María Eugenia Vidal, con quien ya había compartido charla la semana pasada en la entrega de premios de la revista Noticias en el Malba. Y apenas hizo su entrada Macri, Susana no dudó en sacarle fotos.
Esta es la segunda vez desde que en 1983 comenzó la era democrática ininterrumpida que Susana apoya abiertamente a un gobierno: la anterior fue cuando Carlos Menem compitió por la segunda presidencia.
    “Le hice una colita sencilla, atrás, como ella quería, respetando el protocolo, pero manteniendo su estilo de frescura”, contó a PERFIL
Carmen Da Silva, de Cerini. Por la tarde, en la jura de ministros, Awada  iba a usar un vestido de encaje nude y con detalles en negro de Ménage à Trois pero, a último momento, sorprendió con un vestido azul de encaje, nuevamente de la línea de ropa que lleva su nombre.
   Para la gala del Colón, el momento cúlmine de la jornada, la esposa de Macri lució un vestido largo de crêpe crudo con tajo de Ménage à Trois.
   A última hora de ayer, desde Presidencia, decidieron hacer públicas las fotos de los preparativos de este día históricó. Allí se la ve rodeada de un séquito de asistentes y junto a su familia. Son de la primera hora de ayer, antes de salir para el Congreso, en su casa de Avenida Libertador, el lugar que pronto dejará para mudarse a Olivos. Ella ya está pensando –dicen– en hacer unos arreglos en la decoración del lugar.



Agustin Gallardo