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Kim Kardashian y Kanye West: una boda que unió París con Florencia

En un restaurante chic parisino y en dos magníficos castillos, realizaron las primeras celebraciones. Hoy, en una fortaleza italiana y con 250 invitados, el casamiento.

Su sueño era casarse en la ciudad del amor y el lugar elegido, el Palacio de Versailles. Pero una cuestión burocrática no le permitió cumplir su deseo, y una fortaleza en Florencia fue la opción disponible. No obstante, Kim Kardashian no quiso que París quedara fuera de sus planes matrimoniales con el rapero Kanye West. Y por eso, esa ciudad se convirtió en el escenario de lujo para las celebraciones que comenzaron el jueves con una despedida de soltera en el restaurante Costes, ubicado en el hotel de igual nombre. Eso sí, no hubo ningún disfraz subido de tono: Kim eligió un diseño de Balmain íntegramente bordado en perlas, valuado en 20 mil dólares que obviamente le fue cedido gratuitamente por la casa de modas. En ese espacio gastronómico que Philipe Starck ambientó para ella, reunió a sus amigas y a sus famosas hermanas Kourtney, Khloé, Kendall y Kylie . “¡Soy tan afortunada! ¡Tengo las mejores amigas del mundo entero! #ParisNights #LastSupper”, escribió junto a varias fotos subidas a Instagram. Pero no fue lo único que hizo en París, y todo quedó registrado en sus respectivas cuentas de Instagram y Twitter: paseó por la torre Eiffel, el Louvre y otros sitios de interés. Su marido, en ocasiones, la acompañó y como ironizan los medios europeos, sin un asomo de sonrisa en su enjuto rostro.

Ayer, la pareja se levantó temprano y fue a un brunch familiar en el castillo que en las afueras de París tiene el diseñador Valentino. Y por la tarde, tal como es la costumbre de muchas parejas en Estados Unidos, un centenar de invitados participó de la cena de ensayo de lo que será la boda propiamente dicha en una de las áreas cedidas del famoso castillo de Versalles. Mañana, todos –los novios, sus respectivos familiares y los invitados que ya están en París– viajarán a Florencia, donde se celebrará el casamiento.

Kim y Kanye eligieron Forte Belvedere, una fortaleza construida por los Medici en el siglo XVI, para reunir allí a sus 250 invitados. Los asistentes tienen prohibido llevar teléfonos móviles que pudieran registrar escenas de la fiesta. Mientras algunos medios sostienen que Kim quiere que sea un momento privado; otros dicen que la mencionada medida de seguridad obedece a la venta millonaria de la exclusividad de la boda. Tampoco, al menos hasta ayer, se había comunicado que la filmación del festejo pudiera emitirse en el exitoso reality familiar Keeping up with the Kardashians.

La hija de Kim y Kanye, de 11 meses, tendrá su papel en la boda: la niña será la primera del cortejo y desfilará por la alfombra roja junto a su madre, que llevará un vestido de Vera Wang. El souvenir, dicen, será una botella de champán Bollinger, productos de Créme de la Mer, bonos para spa y accesorios de Swarovski. Para Kim, éste será su tercer matrimonio.



Julieta Mondet