PROTAGONISTAS CANCER INFANTIL

La unión de médicos y familia es clave para el tratamiento

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Desarrollo. Oncólogos y apoyo psicológico son básicos.
Desarrollo. Oncólogos y apoyo psicológico son básicos. Foto:Cedoc Perfil
El dramático momento que atraviesan Luisana Lopilato y Michael Bublé, luego de que a su hijo Noah de 3 años le diagnosticaran cáncer, puso el foco en una enfermedad infantil poco conocida. Cada año, entre 1.300 y 1.400 niños son diagnosticados con cáncer en la Argentina, según datos del Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino. Pero, afortunadamente, con un diagnóstico precoz, casi el 80% de los casos se curan para llevar una vida normal.

“El cáncer infantil difiere del de un adulto: no son ni los mismos tipos de tumores, ni tienen el mismo pronóstico. Además, es raro en niños, es muchísimo más frecuente en el adulto”, le explicó a PERFIL Marcelo Scopinaro, miembro del Consejo Consultivo del Instituto Nacional del Cáncer y ex jefe del servicio de Oncología del Hospital Garrahan.
La leucemia es el tipo más común (representa un tercio de los cánceres infantiles diagnosticados en el país), seguido por los tumores del sistema nervioso central y del cerebro, los linfomas y los neuroblastomas. No se conocen las causas de la mayoría de los cánceres infantiles, sólo que un porcentaje se debe a una mutación hereditaria. “El cáncer infantil puede presentar diferentes síntomas que lamentablemente se confunden con otras enfermedades de la infancia. Por ejemplo, los tumores del cerebro son muchas veces acompañados por dolor de cabeza, un síntoma muy frecuente en la consulta pediátrica.  De manera que es el ojo del pediatra el que tiene que pensar en la posibilidad de cáncer y saber diferenciar los casos banales de aquellos otros que por su duración o intensidad hagan llamar la atención”, detalló Scopinaro.

En el Hospital Garrahan se trata un tercio de los casos de cáncer infantil que ocurren en el país. El tratamiento depende del tipo de cáncer, pero siempre es una combinación de cirugía, quimioterapia y, en menor medida, radioterapia, ya que en niños puede dejar secuelas graves. Este tratamiento puede durar entre seis meses y dos años, en el caso de una leucemia.
“El diagnóstico afecta a todo el núcleo familiar. Los padres y los hermanos deben participar activamente, ser partes del equipo que acompaña al niño en su camino a la curación. Desde ya que el tratamiento es multidisciplinario. Además del oncólogo, es indispensable el apoyo psicológico”. Gracias a los avances médicos en diagnóstico y tratamiento, en Argentina y el mundo se logró reducir la mortalidad. “En 2000, de los 1.300 chicos que empezaron el tratamiento en el primer año se morían 260. En 2012, 130. Es decir, se redujo 50% la mortalidad por cáncer infantil en el primer año tras el diagnóstico”, concluyó Scopinaro.