PROTAGONISTAS UNA “ENTRENADORA DE CEREBROS”

“Lo primero que preguntan los jugadores es cuántos goles les aseguro que van a convertir”

Sandra Rossi es deportóloga del Cenard y fue convocada por Marcelo Gallardo para sumarse al cuerpo técnico de River. Mañana se verá por primera vez con los futbolistas.

Foto:Enrique Manuel Abbate
“¡Ay, mirá el gol que se perdió! Si tuviera la visión periférica un poco más abierta, la metía!”. Así se manifiesta su aliento delante del televisor. Sobre todo ahora, en época  mundialista, tiene esa visión “algo particular”, según ella misma reconoce. “Terriblemente insoportable”, dirá su marido.
Las mujeres ganan cada vez más terreno en el fútbol, y Sandra Rossi es un ejemplo. Ella fue la elegida por Marcelo Gallardo para integrar el laboratorio de entrenamiento visual y control motor que River tendrá en la próxima temporada. “Es la primera vez que hago un equipo de fútbol entero”, dice con algo de nervios a PERFIL.
Médica deportóloga, Rossi se fue interesando en el cerebro y la neurociencia aplicada al deporte de alto rendimiento. “Siempre me intrigó qué le pasaba al deportista antes de tomar una decisión. ¿Por qué unos ven tan clara la jugada y otros no?”, comenta esta doctora que desde hace quince años lidera el laboratorio de entrenamiento visual y sensoriomotor del Cenard (Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo). Hasta hace muy poco, antes de ser convocada por Gallardo, dirigió Acumen, un centro privado de neurociencia, y actualmente es la presidenta de 1st. Place Institute, en Miami.
—¿Usted va a hacer que River meta más goles?
  —(Risas) Suele ser lo primero que me preguntan algunos deportistas que no me conocen: “¿Cuántos goles me asegurás con esto?”. Por lo pronto, puedo decir que voy a entrenar sus cerebros para que tengan mayores resultados. Todo no depende de mí, pero voy a hacer que mi trabajo se note.
 —¿Cómo se entrena el cerebro de un deportista?
—Activando las neuronas. La neuroplasticidad cerebral es la posibilidad que tiene el cerebro de remodelarse a través de la estimulación que reciba.
—Parece ciencia ficción...
—Pero no lo es. Con distintos softwares, por ejemplo, medimos los milisegundos que tarda el cerebro en tomar una información y mandar señales a las distintas partes del cuerpo, como pueden ser las manos o las piernas. Es como si fuera la banda ancha de internet: vos podés navegar con tres megas, pero también hacerlo con treinta y la misma información te aparece mucho más rápido. Trabajamos además para aumentar la conciencia de la visión periférica, esto es, mejorar la lectura que hace el deportista para que pueda quedarse con lo relevante mucho más rápido.
—¿Se ven las diferencias?
—Sí, claramente. De hecho el deportista la nota rápido. Me dicen: “Siento que veo cosas que antes no veía”. Con este entrenamiento un jugador puede reaccionar más rápido frente a un pelotazo, un defensor que subió a cabecear un córner puede ver antes el vuelo de la pelota, la velocidad, o adelantarse a una marca que tenga. También hacemos trabajo de equipo con la comunicación auditiva; porque a veces la voz de un compañero puede ser mis ojos en la espalda.
—¿Cómo piensa que la van a recibir en River?
  —Supongo que bien. ¡Mañana me presentan a los jugadores y el martes ya arrancamos! Los veré tres veces por semana. Estoy tratando de tener cero expectativa para no ponerme nerviosa (risas). Pero ya estoy muy acostumbrada a trabajar con varones. Estuve un mes en Polonia con la selección masculina de vóley de ese país.
—¿Con qué otras disciplinas trabajó?
—Estuve con la mayoría de los seleccionados que pasaron por el Cenard: con Los Pumas, Las Leonas. También con varios tenistas de la Copa Davis como Coria y Gaudio.
—¿Son tan complejos los tenistas como dicen?
—Sí (risas). Pero en el trabajo diario con ellos no tuve problema. Los agarré en el último momento de sus carreras. Coria tenía el deseo de terminar lo mejor posible. De Gaudio te puedo decir que se notaba que en el último momento ya no tenía ganas de jugar.
—El ego de los deportistas debe ser un desafío en tu carrera.
  —Un poco sí, no es fácil, La psicología no es mi terreno, pero cuando trabajás con visión periférica el deportista se vuelve más rápido y eso hace que tenga más confianza en sí mismo.  Todo está relacionado. Antes se trabajaba del cuello para abajo: la potencia, la velocidad, pero ¿qué pasa con la inteligencia del jugador?
—Más allá del entrenamiento, ¿influyen los nervios a la hora del juego?
—Mucho... ¡Son humanos! Hasta a Messi, a la hora de patear un penal, la cabeza le debe mandar muchas señales de alerta.
—¿Te gustaría trabajar con él y la Selección?
—Sí, sería genial. Con Messi sería un gran desafío, es un fuera de serie. Le pondría los Eyetracker, que son unos lentes con doble cámara. Así podemos ver no sólo lo que mira, sino cómo mira. Sería apasionante, y a quién no le gustaría, además, estar en los ojos de Messi, ¿no?

Agustin Gallardo