PROTAGONISTAS ANFITRIONES DEL SHOW EN BUENOS AIRES

Los argentinos que brillan en el Cirque du Soleil

Sép7imo día tiene 35 artistas de 14 nacionalidades. Dicen que al comienzo la mayoría no conocía nada de Soda Stereo, y ellos se encargaron de explicarles la pasión. “Nos piden que les enseñemos castellano”, cuentan.

Locales. Toto Castiñeiras, Florencia Aracama y Nicolás Busso antes del show y luego, haciendo su acting en el escenario.
Locales. Toto Castiñeiras, Florencia Aracama y Nicolás Busso antes del show y luego, haciendo su acting en el escenario. Foto:Sergio Piemonte
“¿Y cómo se dice, ‘la casa’ o ‘el casa’?”; “¿dónde puedo comer un buen asado?”; “¿cómo nace tanto fervor por Soda Stereo?”; “¿el público siempre es así acá?”. Nicolás Busso dice que se mata por evacuar todas las dudas de los artistas extranjeros del Cirque du Soleil. “Yo les cuento, los llevo a comer, vamos a bailar. Me encanta”, explica este joven gimnasta que junto a Florencia Aracama y Toto Castiñeiras forma parte del trío de argentinos que integra la compañía de Sép7timo día - No descansaré, el show de circo basado en la música de Soda Stereo.

Es miércoles y faltan tres horas para una nueva función en el Luna Park. En una sala contigua al campo, detrás del escenario principal, asistentes corren de un lado al otro; un grupo de acróbatas a medio maquillar chatea desde el celular; otros se relajan escuchando música o consumen algo del servicio de catering. Flota en el aire un clima de buena energía, entre ruidos de tazas de café, risas y conversaciones en varios idiomas. Es que los 35 artistas en escena que tiene este espectáculo son de un total de 14 nacionalidades. Rusos, ucranianos, franceses, japoneses, estadounidenses y canadienses (entre otros) conviven con estos tres argentinos que ofician de anfitriones.

“No es fácil entrar al circo, son muy exigentes a la hora de hacer el casting”, explica Nicolás a PERFIL, quien es gimnasta artístico y desde julio del año pasado se encuentra dentro de la compañía. Está de novio con Florencia. Ella es gimnasta rítmica y conoció a Nicolás hace cuatro años en el seleccionado de gimnasia. Ella, al igual que él, mandó su video y quedó desde el año pasado. “Todo aquí se trabaja en equipo. Nosotros tenemos nuestra visión de lo que es Soda, entendemos más tal vez, y tratamos de enseñarles a los otros la pasión que tiene el público”, explica.

 Toto Castiñeiras es el más viejo del grupo. Reconocido clown, entró a la compañía en 2004 y viajó 12 años consecutivos con Cirque. “Di cursos, trabajé para castings, hice asesoría de estilos y supervisión de rutinas. Estuve en 2009 en Quidam”, cuenta este actor de 43 años, que realiza una performance destacada y de las más aplaudida, con Sobredosis de TV. “Para mí Soda es de la época de las fiestas de 15, aunque yo en esa época escuchaba jazz y tango en casa (ríe). Era un rebelde. Luego con el tiempo descubrí a Cerati solista y lo seguí mucho más”, cuenta Toto. “Yo fui a ver a Soda en la despedida de 2007. ¡Me encanta!”, acota Nicolás. “En mi caso se escuchaba mucho en casa. Mis papás tienen las edades de ellos”, agrega Florencia con sus 24 años.

Pero ¿alguno de los artistas extranjeros manifestó interés por Soda? Nicolás cuenta que, salvo Ingrid, una mexicana que ya conocía la banda, el resto al comienzo no tenía idea del grupo. “Llegaron sin saber nada. Creo que ahora es totalmente distinto el clima, ¡lo sienten! Al comienzo era como un sonido de fondo, y ahora se emocionan y arengan cada vez que escuchan la música de fondo. Están todos recopados, sobre todo con De música ligera, el tema por excelencia y con el que cierra el show”, reflexiona. “En ese momento varios saltan sobre una pasarela que se extiende sobre el campo. Y no pueden creer cómo la gente, a dos metros de ellos, salta”, agrega Florencia. “Sí, es como un recital. Después de estar tanto tiempo en Soleil, la percepción que recibimos desde el escenario es como la de estar en un show de rock. El hecho de que canten todo el show, la cosa del público agitando, el campo mismo... Estar parado es una cosa nueva que propuso el circo. Se siente el agite. Y también hay emoción, la gente se conmueve. Vi gente llorar en el saludo final, nunca me pasó. Es fuerte además escuchar la voz Gustavo, cuando habla por los parlantes antes de que arranque el show”, finaliza Castiñeiras.