PROTAGONISTAS RENOVACION GENERACIONAL

Los herederos de Tinelli, la sensación en Punta del Este

Este verano, sus hijos mayores, Cande, Fran y Mica, tomaron más protagonismo que su padre. Todo lo que hacen es replicado y ellos lo aprovechan cada uno a su modo.

Familia. Veranos atrás, la postal de Marcelo junto a sus hijos mayores en uno de los tantos paseos en las playas esteñas.
Familia. Veranos atrás, la postal de Marcelo junto a sus hijos mayores en uno de los tantos paseos en las playas esteñas. Foto:cedoc

El verano comenzó y, como es habitual, él viajó, aunque más tarde, a Uruguay para recibir el año nuevo con su familia en su chacra de La Boyita. Entonces, la temporada estival prometía repetir los pasos de cada año con extensas guardias fotográficas para tener la primera foto del rey Midas siempre siendo novedad. Sin embargo, esta vez no fue él el protagonista, sino sus hijos mayores, quienes siempre cubiertos por un halo de misterio, alimentado por sus pocas apariciones públicas, captaron los flashes desde que pusieron un pie en la arena. Jóvenes, inquietos y con gran influencia en las redes sociales, lograron desplazar el protagonismo de su padre, quien este verano se sentó en la silla de espectador.

Lugar que ocupó con visible comodidad y orgullo cuando, la semana pasada, Cande hizo su segunda presentación como cantante en el emblemático CasaPueblo, en lo que fue el evento de la temporada. Y al cual Tinelli llegó con custodia, entró raudamente y se ubicó en un discreto vip. Como todo padre, aplaudió a su hija, filmó todos los temas y se paró para ovacionarla. Pero apenas terminó el show, se fue tan silenciosamente como llegó, mientras el evento seguió unas horas más. Las cámaras por primera vez no lo siguieron. Para su primer show, fiel a su estilo, Cande rompió todos los esquemas y sorprendió con un look ideado por Cristian Minutta, quien la sacó de la imagen fuerte que la joven muestra en su Instagram, donde tiene 2,9 millones de seguidores, para darle un toque romántico con un vestido blanco de mangas largas, que muchos criticaron acusando que buscaba taparse los tatuajes. “Mi idea fue un poco despegarla de la imagen fuerte que tiene, cuando le planteé la paleta de colores que quería usar le encantó y empezamos a armar todo”, explicó a PERFIL Minutta. El look se completó con una corona realizada a mano. “Es como un frente de tiara, hecho en bronce, cuarzo y cristales Swarovski emulando a la rosa y a la flor de irupé, que le da lo romántico y rocker”, explicó su creador, Maxi Jitric. Ella, por su lado, agradeció las críticas porque la hacen “más fuerte” a través de sus redes sociales, donde un día después incendió todo con una foto hot debajo de la cual escribió una profunda reflexión. “Solía preocuparme extremadamente por cómo me veía físicamente, por sentir que tenía que ser muy delgada para pertenecer y estar acorde a esta sociedad. La verdad es que hoy no me importa ni un poco tener kilos de más o de menos, soy feliz con el cuerpo que me tocó”.

Quien también marca tendencia, con un look rebelde y personalidad reservada que contradice el histrionismo de su padre, es Francisco. Y este año, además, ganó páginas y portadas de revistas tras mostrarse por primera vez acompañado. El joven galán, a quien muchos catalogan como un provocador millennial que poco está pendiente de las tendencias internacionales y que no expone tatuajes, se pasea ahora con su novia: una joven modelo rubia y bella llamada Martina Villar.

Por su parte, Micaela, si bien decidió mostrarse aun menos que otros años, impone su estilo a través de su local de ropa, Ginebra, que una vez más abrió en el Este dando cuenta de su crecimiento ya como empresaria. Pero, esta vez, el negocio inauguró fachada. “Nos inspiramos en las peonías como símbolo de belleza y femineidad. Son flores que nos transmiten amor y admiración a una mujer. Ese local es diferente y queríamos transmitir esa frescura y alegría que nos genera el verano y un lugar tan místico y con tanto encanto como es Manantiales”, dijo a PERFIL.


El descanso del guerrero en Uruguay

Después de la temporada más difícil de su carrera, el conductor de ShowMatch se recluyó con su mujer, Guillermina Valdes, en el Sur, donde pensaban recibir 2018. Marcelo organizó todo para viajar a Trafipán, el campo que compró en Esquel a fines de la década del 90. Era el lugar ideal para desconectarse de todo lo que vivió el año pasado: una casona de 850 metros cuadrados, perdida en el cerro La Torta, lagos, cuatris, caballos y una pileta climatizada desde donde se ven los picos nevados a través de paredes vidriadas. Entonces, Marcelo recorrió el campo en cuatriciclo, fotografió las cascadas, tiró piedras al lago con Lorenzo y compartió juegos con su pequeño Lolo, y Juanita y los hijos de Guillermina, Dante, Helena y Paloma. Todo era perfecto, pero le faltaban sus hijos mayores. Entonces, de un día para el otro, consiguió vuelo privado y viajó con todo el clan a las playas uruguayas para estar junto a sus hijos y amigos más cercanos y recibir el año nuevo como ya es una costumbre en él. Aunque esta vez eligió el bajo perfil.



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