PROTAGONISTAS DESCANSO, FESTEJOS Y AMIGOS

Macri celebró Año Nuevo con amigos y prepara su viaje oficial a Uruguay

El presidente, su mujer y su hija menor brindaron con amigos. Con el resto del país lo hicieron a través de las redes sociales.

Amigos, muchos y de ambos lados, es decir, propios y también los de su mujer. Así fue la celebración de Año Nuevo de Macri, la primera como presidente. El lugar, un enclave conocido y que a esta altura parece haber sido la mejor alternativa a Punta del Este, destino que hace tiempo él había desestimado como lugar de veraneo. Fueron muchos años de tener que buscar en el balneario uruguayo espacios donde los medios no estuvieran sobre él ni sobre su familia o parejas. Incluso hasta la última casa que supo ocupar frente al ya histórico complejo familiar en Manatiales estaba ubicada en primera línea y su estancia en la misma tenía una tensión similar a la de un reality show: desde cualquier ángulo se podía saber si estaba en el dormitorio, en el living o en una reposera en el balcón del primer piso.

Villa La Angostura y en especial Cumelén lo cautivaron desde que Juliana Awada lo convenció de cambiar de escenografía. Además de amigos que son propietarios o alquilan casas, hay cancha de golf, tenis, se puede navegar el Nahuel Huapi y realizar excursiones sin necesidad de guías y, sobre todo, hay privacidad. Si la casa de Eduardo Cohen fue uno de los refugios que alguna vez lo tuvo de huésped, hoy en su nueva condición institucional son varias las casas –mejor dicho los dueños– que sin duda podría tener a disposición para hospedarlo, no sólo la que compró Nicolás Caputo con quien, además de favores recíprocos, los une una larga amistad.

Mensaje. “Salud, argentinos!”, escribió el 31 de diciembre y ése fue el mensaje que a través de las redes sociales envió por el fin de año. Y lo acompañó con una foto familiar en la que está con Juliana Awada –ambos con respectivas copas–, y su hija Antonia.

Así, por Facebook y Twitter, convocó a “construir lo que no hay, mejorar lo que existe y levantar lo caído” con el tono, la cadencia y el estilo que utilizara en el tramo final de la campaña. Es decir, la apelación a la alegría, la esperanza, la unidad, y la seguridad de que nada es imposible. No hubo siquiera un atisbo de definición política alguna; eso parece quedar por ahora en manos –o mejor dicho en boca– de sus funcionarios y ministros.  

Ayer igualmente se anunció que el lunes vuelve a sus funciones y que el 7 de enero viajará a Uruguay para compartir un almuerzo informal con Tabaré Vázquez en respuesta a una invitación que éste le hiciera el 10 de diciembre. Luego le siguen participar del 20 al 23 de enero en el Foro de Davos.



Ernesto Ise