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Macrizenismo: el costado energético del cambio

La armonizadora con la que el Presidente se sometió a la práctica de los cuencos tibetanos trabajó en el despacho de La Rosada.

Foto:Cedoc

No se trató sólo de gustos estéticos, había un malestar, “un dolor de cabeza insoportable”, dijeron cerca de Mauricio Macri, quien –creer o reventar– mandó hacer una limpieza energética en su despacho de la Casa de Gobierno. Según trascendió la última semana, el acomodamiento de buenas vibras se hizo a través de distintas técnicas. Según trascendió, en el despacho se modificaron los espacios y muebles, una iniciativa emparentada con el Feng Shui, un arte ancestral muy en boga de estos tiempos, el que busca mejorar las condiciones ambientales que fomentan el bienestar y la armonía general del individuo con su entorno.

Puntualmente, sacaron del lugar la mesa rectangular donde Cristina solía mantener sus entrevistas y la reemplazaron por una redonda, en la que ahora hay menos sillones. También reemplazaron cuadros de próceres argentinos que la ex mandataria había puesto, y fueron remplazados por cuadros y una foto del Obelisco.

“Los hábitats, ya sean casas u oficinas, se impregnan de energía personal. Y el que llega siempre tiene una energía diferente al que se fue. De hecho, debería hacerse cada vez que hay cambios de oficinas o gabinetes. Hace que haya mejores vínculos y menos irritabilidad”, explica a PERFIL Patricia Traversa, especialista en Feng Shui. Según dijo Traversa, a través de estas y otros cambios, se modifica la energía. “Una vez que sabemos qué energía hay, uno busca revertirla. Y es lógico que cada uno quiera ponerle su impronta energética a su hábitat. Se pueden hacer diferentes cosas como abrir ventanas, ventilar, cambiar cortinas, poner plantas, lámparas de sal o fuentes de agua. Todas ellas son acciones compensadoras y niveladoras de energías”. Los aromas, según la filosofía Feng Shui, trabajan en el plano emocional y fisiológico del ser humano.

Al parecer, según trascendió, la esencia de vainilla que aromatizaba La Rosada, no gustó a la nueva gestión y la cambiaron. “Las fragancias aromáticas nos permiten tener experiencias sensoriales que emiten mensajes hasta lo más profundo de nuestro ser. Se debe determinar exhaustivamente las esencias correspondientes y utilizarlas en hornillos para que liberen la frecuencia necesaria”, agrega Traversa. A su vez Macri visita hace cinco años a una armonizadora espiritual budista que le fue presentado por su amigo y publicista, Joaquín Mollá. “La armonización te ayuda a poner en funcionamiento más áreas de tu cerebro”, decía Macri en una entrevista antes de ser presidente.

Lo cierto es que desde que trascendió el macrizenismo, hubo resquemor en algunos sectores del mundo budista. PERFIL se contactó con la International Buddhist Ethics Committee (IBEC), donde además de felicitarlo por su nuevo cargo como presidente e invitarlo que visite un templo local que el IBEC tiene en Necochea, en uno de los puntos le hicieron saber a través de una carta que le enviaron, que no existe la función ni el cargo de armonizador budista. “Le recomendamos tener mucho cuidado y atención cuando en sus entrevistas usted hable sobre este asunto. Si desea aprender el verdadero budismo tiene nuestra oferta gratuita para hacerlo bajo una guía espiritual calificada, la cual evitará que usted caiga en engaños que rebajan al budismo a una mera terapia alternativa, método de relajación, religión o autoayuda”, dice la extensa misiva que recibió el Presidente.

Búsqueda. Pero, ¿qué lleva a una persona como Macri a optar por este tipo de creencia o actividad aplicada a su bienestar? “Ancestralmente las personas, como muchos otros miembros de la naturaleza, buscan o tienden a la armonía y el equilibrio como el devenir de su constante proceso salud/enfermedad; y como forma de experimentar el bienestar. Cuando el equilibrio se rompe, se busca recuperarlo”, explica la psiquiatra Verónica Mora Dubuc.

Según Enrique Novelli, psicólogo y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina, desde el punto de vista psicoanalítico, un sujeto se siente desarmonizado cuando ciertos elementos de su psiquismo no se articulan de modo tal que los comportamientos, las ideas y pensamientos fluyan naturalmente hacia los objetivos que se propone. “Cuando se analizan esos componentes psíquicos que interfieren en el desempeño adecuado a la realidad que le toca vivir en el presente, se comprueba que esa desarmonización psíquica está determinada por la presencia de afectos del pasado, generalmente de la primera infancia, que contaminan los pensamientos conscientes de la actualidad. Es decir se impone un estado afectivo infantil que tergiversa las perspectivas del estado adulto. Dicho de otro modo, la percepción de la actualidad se ve teñida por afectos del pasado, generando las más de las veces, sensaciones que al sujeto le resultan inexplicables”, agrega Novelli.

Ambos especialistas coinciden que, ante la insuficiencia en algún marco (ya sea medico o psicológico) se orienta la búsqueda hacia otros lugares de carácter más, por decirlo de alguna manera, fantástico. “Se trata de algún fundamentos menos racional, más emocional o de un pensamiento de tipo mágico, también propio del humano, pero que no debe obturar sino ampliar horizontes para no convertirse en un riesgo”, explica Dubuc.

“Las causas que permiten explicar lo desarmonizado, están vinculadas con el pensamiento mágico, que filogenéticamente era patrimonio de las civilizaciones arcaicas, y prima, como un relicto de ellas, en las explicaciones de la primera infancia. Entonces desde ese pensamiento mágico, considera a las causas de la desarmonización productos de un poder omnímodo desconocido al cual el sujeto siente que es incapaz de dominarlo o vencerlo. Para tal fin, dado que esos poderes representan para él un peligro, recurre al ‘experto’ que sí sabe cómo actuar para neutralizarlos”, agrega Novelli. Esa tranquilidad o armonización psíquica, ya sea de la persona o de los lugares, es transitoria para Novelli. “Cuando surge otra situación de desarticulación en la elaboración psíquica (desarmonización), se recurre nuevamente a ese otro poderoso que con sus prácticas es capaz de vencer a los espíritus o demonios.
Es decir lo sume en una relación de dependencia que se equipara a la infantil”, finaliza.



Redacción de Perfil.com