PROTAGONISTAS COMPROMISO CUMPLIDO

Madonna y su familia, en misión solidaria

Con sus cuatro hijos, la cantante viajó a Malawi –país africano donde ella adoptó a David Banda y Mercy James– para inaugurar una nueva escuela construida por su fundación.

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Es un capítulo más de la polémica vida de la chica material. En una de sus últimas acciones humanitarias, construyó diez escuelas en Malawi, uno de los países más pobres de Africa, que lidera los índices de mortalidad infantil, analfabetismo y enfermos de sida. Pero del mismo modo en que los ricos y famosos son recibidos con muestras de agradecimiento en la zona del tercer mundo que hayan puesto la lupa, los brazos abiertos pueden transformarse fácilmente en cuestionamientos de demagogia y poco compromiso real. Y así le pasó a Madonna, blanco fácil para este tipo de críticas.
La presidenta de Malawi, Joyce Banda, disparó duramente contra ella, acusándola de no haber construido un instituto para 400 niñas y adolescentes como había prometido, y en cambio hacer “diez aulas” sin autorización del gobierno de Kasungu, el distrito en donde se llevó a cabo la obra. “Hizo que los pobres bailen para ella”, remató la funcionaria. Madonna, sabia a los 54 años, explicó tranquilamente que el cambio tuvo que ver con un reemplazo del equipo de trabajo que se encarga de la realización de estas tareas humanitarias, después de malos manejos de los proyectos. “Quiero decir que las razones por las que estoy aquí –en Malawi– nunca cambiaron. Estoy acá porque me preocupo profundamente por los niños de Malawi. Esa es mi prioridad”, se defendió. Trevor Neilson, quien se encarga de los proyectos de Madonna en Africa, aseguró que ella “ya gastó alrededor de 400 mil dólares en estas diez escuelas, reiterando su compromiso con la nación africana”.
Sin embargo, estas discusiones no distrajeron a Madonna de su última cruzada. Durante el fin de semana de Pascuas voló en su jet privado junto a sus cuatro hijos: Lourdes, cada día más parecida a su madre, de 14 años; Rocco, fruto de su matrimonio con el director de cine inglés Guy Ritchie, de 12; David Banda, a quien la cantante adoptó en 2006; y Mercy James, que se incorporó a su familia en 2009. Los menores nacieron en Kasungu –comunidad que pertenece a Malawi– y ahora ambos tienen ocho años. El clan pasó la semana recorriendo las escuelas nuevas y charlando con los lugareños. Los más chicos, además, volvían a su nación por primera vez.
Si hay algo por lo que Madonna se ha caracterizado, y que la convirtió en la diva más genuina y completa de su época, es la ambigüedad. Desde el principio, supo cultivar un personaje con iguales cantidades de misterio y exhibicionismo, feminismo y misoginia, sensibilidad artística y ojo comercial. Exige excentricidades y, a la vez, es de las celebridades que más desarrollan la filantropía; en Malawi es la donante individual que más dinero ha dado. Su base en donaciones anuales es de 5 millones de dólares, es miembro de ONG como Niños de la Paz, que tiene como objetivo forjar buenos vínculos entre las nuevas generaciones de chicos israelíes y paquistaníes, y recientemente donó un cuadro del francés Fernand Léger estimado entre 5 y 7 millones de dólares que se subastará el 7 de mayo en Nueva York, para financiar la educación de niñas en varios países.



Martina Arenillas