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Maxi Monzón habla de la vida después de la tragedia

Tiene 32 años, es hijo del boxeador y de la modelo Alicia Muñiz. Por primera vez, da una entrevista tras una rehabilitación por su adicción a las drogas.

Foto:Cedoc

“Maravilla Martínez, un poroto al lado de tu viejo”. Comentario recurrente: a veces a modo chiste de parte de uno de sus amigos; otras, acompañado de una palmadita en la espalda que recibe de algún desconocido en la calle. En todos los casos la respuesta es indefinida: admiración y rechazo se debaten hoy en la vida de Maximiliano Monzón. No ha sido fácil para él desde que el 13 de febrero de 1988, cuando tenía 6 años, sufrió un hecho que lo marcaría para toda su vida: su madre, Alicia Muñiz, falleció después de caer desde el balcón de su casa en Mar del Plata, tras una golpiza de Carlos Monzón.

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Maximiliano nació un 28 de diciembre de 1981, poco después de que sus padres se casaran en Miami. Después de la muerte de su madre, y tras el accidente automovilístico que sufrió su padre en 1995, su vida dio un vuelco de 180 grados: los jueces pasaron a ser parte de su vida, como así también la vida nómade. En el comienzo, Maximiliano vivió con sus abuelos maternos (Alba y Héctor Muñiz García), luego se fue a Uruguay y más tarde pasó unos años en la casa de su tío. A los 18 años se fue a vivir solo y, un tiempo después, cayó en el flagelo de la droga.

Hoy Maxi tiene 32 años y desde hace casi cinco, se encuentra en el centro de rehabilitación Fundación Gradiva, que se ocupa de tratar pacientes con adicciones a las drogas y dependencia al alcoholismo. Esta es la primera vez que decide hablar con la prensa, con la condición de que la entrevista sea por mail, pidiendo además que se eviten mencionar temas que tengan que ver con su pasado. Los profesionales que están cerca suyo, que llevan adelante un cuidadoso tratamiento que incluye medicación y asistencia psicológica permanente, hicieron hincapié en estos términos en relación con su recuperación, la cual se encuentra en un proceso favorable.  “No es un incapaz, sino que tiene el carácter de inhabilitado y sujeto a una protección judicial”, dicen con rigor desde la institución. Es por eso que Maxi tiene un curador oficial designado por un juez, que lo sigue de cerca en este proceso.

Volver a empezar. “Estuve con algunos problemas con adicciones que ya superé. Tengo un sistema de puertas abiertas, trabajo, y hago actividades. Me encuentro con mis facultades que me permiten hacer una vida normal”, cuenta Maxi, quien pasa las noches en la clínica. Durante el día sale y lleva una vida normal. Maximiliano estudia italiano y está aprendiendo guitarra. Según cuenta, le gusta mucho leer (“Lo último que leí fue Zaratustra y Sidarta”, dice), y practica fútbol: “Tengo dos camisetas del Enzo. Me gustaría conseguir de Messi y Mascherano”, anuncia.

—¿Cómo podrías definir tus últimos años?
—Al principio el encierro y la abstinencia fueron difíciles, pero luego me encariñé con la gente del lugar. Hoy disfruto de mi vida sin drogas.
—¿Es cierto que te gustaría ser actor?
—Sí, estudie ocho años. No sé si estoy preparado para actuar, pero me gustaría entrenarme en el Actor Studio de Norteamérica. Me gusta Marlon Brando, Robert De Niro y Al Pacino. De acá, De la Serna, Lito Cruz y Darín.
—¿Te ves trabajando como actor?
—Sí, lo que no me veo es no pudiendo subirme a un bondi, por la exposición que deseo evitar por el momento.
—¿Sos de seguir las noticias que ocurren en el país? ¿Qué temas te preocupan más?
—Sí, obvio. Me preocupa el tema de la inflación, la inseguridad y esta batalla que se libra políticamente.
 —¿En qué cosas evolucionaste y cuáles sentís que aún te falta resolver?  
—Evolucioné en mi tratamiento con las adicciones, llevo más de cuatro años sin consumir ningún tipo de drogas. Me gustaría realizarme laboralmente, y enriquecerme en el arte y el deporte. Todavía no me siento preparado para enfrentar sobre todo a los medios en general, pero sé que lo voy a resolver. Tiene que ver con el proceso que estoy viviendo.
—¿Cuál sería tu consejo para superar la adicciones?
—Pedir ayuda, ya sea a la familia, amigos. Yo recomiendo el apoyo de alguna institución y el de terceros también es importante, hasta de la Justicia, para no desgastar a la familia y amigos, que son los que siempre están y sufren. Repito, la primera parte es muy difícil pero luego uno comienza a disfrutar de una mejor calidad de vida.



Agustin Gallardo