PROTAGONISTAS REINA EN FUNCIONES

Máxima estrenó su trono holandés y se destacó en Madrid

La pareja real llegó a Binnenhof en la famosa carroza dorada de la reina Guillermina.

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De acá para allá. Así estuvieron la semana pasada los Orange. La llamada del deber comenzó el martes, con la apertura del Parlamento holandés. Este evento, cargado de solemnidad e historia, supone el inicio del curso político y convierte al país, ese día, en una fiesta. El rey –o la reina– hace un balance del año que ha pasado y marca las líneas para el próximo. Esta vez, además, tenía un agregado muy especial: se trataba de la primera sesión deMáxima y Guillermo como reyes de los Países Bajos. El pueblo holandés, al fin, vería a su querida reina consorte en un trono.

La pareja real llegó a Binnenhof –sede del Parlamento y del gobierno holandés– en la famosa carroza dorada de la reina Guillermina. El carruaje está hecho con oro y piedras preciosas, y pesa más de tres toneladas. Pero la excitación fue mayor cuando salió la argentina, con un impresionante vestido dorado, de mangas largas y escote cerrado, completamente bordado con pedrería.

Una vez adentro del edificio, el rey leyó su primer discurso de apertura desde el antiguo sillón de madera labrada, en el que se colocaron su escudo y la inicial de su nombre. A su lado, en el otro trono, Máxima.

Antes de que tuviera tiempo de dejarse arrastrar por las emociones fuertes del día, el matrimonio real tuvo que prepararse para un viaje, planificado, pero relámpago, a España.

El miércoles, poco antes del mediodía volaron en un avión piloteado por el rey mismo desde Amsterdam hacia Madrid. Allí –donde se quedaron sólo seis horas– fueron recibidos por el príncipe Felipe y la princesa Letizia, que, siguiendo el protocolo, se inclinó ante la reina de Holanda luego de darle un cálido abrazo y dos besos.

El encuentro entre dos de las favoritas de la realeza del mundo se transformó en un duelo de glamour real. La rubia, cuyo fuerte radica en la frescura y la naturalidad, lució un vestido gris al cuerpo y plisado en la cintura. Letizia, uno de seda blanco que destacaba su piel trigueña. Los españoles, a juzgar por los comentarios, prefirieron la simpatía a la delgadez de su princesa.

El motivo de la visita era que Máxima y Guillermo de los Países Bajos presentaran sus acreditaciones como reyes, y estrechar lazos con miembros de la realeza y la política. Así lo hicieron. Los Orange compartieron una comida con la infanta Elena y se encontraron con el rey Juan Carlos y la reina Sofía, que vistieron con detalles de color naranja en honor a los holandeses. También se reunieron en el Congreso de Diputados con el presidente Mariano Rajoy. Y ahí llegó la nostalgia: la reina argentina se encontró con Cayetana Alvarez de Toledo, diputada del PP y hermana menor de una ex compañera del colegio Northlands.

 

Reencuentro casual en España

Cayetana Alvarez de Toledo Peralta Ramos es una diputada y ex periodista de medios como El Mundo, madre de dos hijos y esposa de un empresario, Joaquín Güell. A Máxima la conoce desde la infancia, de cruzarse en los pasillos del Northlands o recibirla en su casa, cuando la hoy reina iba a jugar con su hermana mayor, Tristana Macció. Cayetana nació en Madrid, aunque tiene nacionalidad francesa y vivió en Argentina antes de irse a estudiar Historia Moderna a Londres, en la Universidad de Oxford. Luego volvió a Madrid, trabajó como periodista e hizo carrera en el Partido Popular. Estilizada y con charme, en 2009 fue la política más deseada, según una encuesta de la revista española Interviú.



Martina Arenillas