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Máxima y Guillermo: con agenda completa hasta fin de año

La argentina encarna a la perfección el rostro mediático de la corona holandesa.

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Foto:AFP

Todo gran poder trae aparejado una gran responsabilidad, dicen. Esto, así como los superhéroes, es algo que la realeza conoce bien porque, aunque sus vidas puedan estar libres de preocupaciones terrenales, tienen su propio mundo lleno de mandatos, deberes y reglas.

Descubriendo eso está Máxima Zorreguieta desde que, en abril, cuando su marido tomó el trono que dejó su madre Beatriz, se convirtió en reina consorte de Holanda. Tuvo años de práctica y preparación, y ahora se la ve cómoda con el poder que aún está estrenando ya que, en estos meses, no hizo más que moverse fresca, suelta y con altura en cada evento de la primera gira que como reyes realizan Máxima y Guillermo por Europa.

Hace unas semanas, la argentina brilló en España, donde le ganó el duelo glam a la princesa Letizia. Ahora, el llamado del deber vino de Noruega, un país con un gran vínculo con Holanda. Los reyes fueron recibidos en el aeropuerto por los príncipes Haakon y Mette-Marit, al igual que ocurrió cuando aterrizaron en Madrid, y los cuatro se trasladaron al palacio real de Oslo, donde se encontraron con los reyes Harald y Sonia. Esta visita, que tenía el objetivo usual de fortalecer vínculos políticos y reales, tuvo un agregado emotivo, ya que los reyes se reencontraban por primera vez desde el funeral del príncipe Friso, hermano de Guillermo y ahijado de Harald.

Máxima, sobria y chic, combinó una blusa del color de la corona que ostenta y zapatos al tono con una falda a las rodillas en tono gris. Sin miedo a repetirse –ya lo ha hecho en el pasado–, usó esa misma prenda algunos días más tarde, ya de vuelta en Holanda, para el casamiento del príncipe Jaime de Borbón-Parma, hijo de un histórico dirigente carlista y de la tía de Guillermo, la princesa Irene, con una abogada húngara, Victoria Cservenyak. La madre del novio es hermana de la ex reina Beatriz y, como Máxima, de joven fue famosa por su carisma, belleza y sentido del estilo.

A la ceremonia asistió la familia Orange completa y muy fashion; las pequeñas princesas, Alexia, Amalia y Ariane, lucieron iguales vestidos en tonos grises. Del mismo color era el chaleco de su papá y la pollera de su mamá, que combinó, esta vez, con un top en tonos berenjena.

La moda estuvo particularmente presente en la vida de la argentina esta semana. El punto más alto se dio el lunes por la noche cuando se realizó una cena de gala en honor al presidente de Israel, Shimon Peres. Máxima consideró que era el momento indicado para vestir un modelo de uno de sus diseñadores favoritos, Valentino. Se trató de un modelo de alta costura que se convirtió en clásico entre la realeza: antes lo habían llevado Marie Chantal de Grecia con motivo del cumpleaños número 40 de la entonces princesa de Holanda y, luego, Mette-Marit de Noruega, que lo lució en los actos de celebración del Premio Nobel de la Paz de 2011.



Martina Arenillas