PROTAGONISTAS TATUAJE BORRADO

Melanie Griffith eliminó de su piel el último rastro de Antonio Banderas

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Foto:AFP/ANSA

El ingreso del actor fetiche de Pedro Almodóvar al mundo de Hollywood tuvo dos momentos: el primero, cuando Madonna expresó su deseo por él en el documental A la cama con Madonna; por entonces, Antonio Banderas estaba casado con la española Ana Leza. El segundo: su relación con Melanie Griffith, que comenzó cuando ambos filmaban Two much, en 1995. En mayo de 1996 se casaron en Londres, en una ceremonia privada y sin prensa. El 24 de septiembre de ese mismo año, en Marbella, nació Stella del Carmen, la única hija de ambos.

Cuatro años después, en un reportaje concedido a un medio español, el actor explicó que él estaba al tanto de los comentarios que señalaban que su matrimonio con Melanie no duraría más de seis meses debido a, por un lado, los vaivenes emocionales –y el problema de adicciones– de la actriz, y por el otro, al deslumbramiento que Hollywood produce en actores que, a diferencia de Griffith, no nacieron ni fueron criados en ese ambiente.

Sin embargo, la pareja estuvo unida 18 años, y atravesó momentos en los que el actor fue sostén indispensable de su mujer para superar recaídas debido a las adicciones. Pero luego de algunos rumores sobre el desgaste de la relación, recién el 6 de junio último Melanie presentó la demanda de divorcio por “diferencias irreconciliables”. Desde entonces, ni ella ni Banderas han explicitado a los medios cuáles fueron esas diferencias.

En este momento él se encuentra en su Málaga natal, donde, según los medios españoles, compró una casa que decidió utilizar como base en esta nueva etapa sentimental. Ella sigue viviendo en Los Angeles, donde ambos tenían fijada su residencia. Pero esta semana viajó a Taormina para participar nuevamente del festival de cine que allí se realiza. La primera noche apareció con un vestido que dejaba descubiertos sus brazos y permitía ver que del tatuaje con forma de corazón que se había hecho para celebrar su amor por Banderas eliminó la palabra “Antonio”. Y ésa fue la única referencia a su presente sentimental.



Amilcar Rodano