PROTAGONISTAS FLORENCIA DOMINGUEZ

“Mi carrera de cantante la hice sin la ayuda de mi papá”

Es la hija del presidente de la Cámara de Diputados. Tiene 22 años, está en pareja y es madre de una hija. Video.

Foto:Enrique M. Abbate

La charla fluye, sin esfuerzo ni posturas. Fresca, joven, con la simpatía a flor de piel, cuenta que le cuesta “producirse”. Pero admite que se “tuneó” toda para la nota. Dice que Vicky, su hija de tres años nació sin esfuerzo alguno. Se define como una chica del interior, de lazos fuertes, porque, pese a que hace años que vive en Palermo, es de Chacabuco donde aún residen su mamá y sus cuatro hermanos. Y ofuscada dice que no le gusta que la presenten como “la hija de...”. Ella es Florencia Domínguez, una de las nuevas voces del folclore y acaba de lanzar su primer CD en el ND Ateneo apadrinada por el chaqueño Palavecino.

También, es la hija del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación Julián Domínguez. Pero dice, “ésa no es mi actitud en la vida”. Como muchos hijos de famosos, aún no sabe cómo cargar con eso de ser “la hija de”. Es que Florencia resalta que se abrió camino sola y con la perseverancia del que sabe cuál es su vocación. “Hace quince días una maestra del jardín me mandó un mail felicitándome y me recordó una anécdota muy graciosa: cuando pasé a primaria, ella me cruzó en el patio del colegio y me preguntó si estaba contenta. Y yo le contesté: ‘No, porque para cantar no necesito aprender a escribir ni a contar’”, relata como quien hizo realidad su sueño.

Así, de cantar Chiquititas en su casa, actuar en cuanto acto del colegio hubiera y estudiar guitarra y canto, pasó a anotarse en los Torneos Bonaerenses de Mar del Plata y dice que eso la marcó. “A los doce participé por primera vez y no gané nada. Pero me fui muy contenta porque me di cuenta que quería cantar. Y tenía que estudiar y trabajar mucho”. La elección del folclore tuvo que ver con lo que mamó en su casa. Al igual que la política. “Soy de una familia peronista y de padres políticos, pero lo mío es otra cosa, es el canto. Estoy orgullosa de mi papá porque deja el alma laburando, pero para mí es mi papá y no lo veo como un político. Y yo hago mi camino sola”, afirma mientras explica que sus padres “no estaban preparados para tener una hija cantora sino una psicóloga o abogada…”. Y agrega como una humorada: “Mi marido es abogado, al menos ahí les di el gusto”.

Ya más seria relata: “A los 17 me vine a Buenos Aires a estudiar musicoterapia. Tenía que estudiar algo porque sino me mataban. Pero al año dejé. Estaba muy angustiada y no entendía por qué. Ahora me doy cuenta que fue porque estaba distanciada de la música. Igual insistí y me anoté en psicología y me cambié a una universidad pública para no sentir tanta culpa. Pero no pude. Fue jodido para mí haber dejado la facultad. Fue un dramón pero no estaba feliz. Así que volví a cantar y me cambió la vida”.

—¿Qué dijo tu papá?
—Nunca hubo una charla. Las cosas se fueron dando y se fueron enterando a medida que se daban. Los dos están muy felices porque me ven feliz. Me acompañan y me apoyan. Incluso, en ocasiones se quedan cuidando a Vicky cuando tengo un show.

—¿Es un papá baboso?
—Mis viejos no son de ir a verme. Pero en la presentación del disco se emocionaron y hasta se les escaparon algunas lágrimas.

—¿Por qué no posaste con ellos en el show del jueves?
—Porque era mi espacio. Sé que es inevitable que me relacionen con él pero para mí es simplemente mi papá. Estoy orgullosa de él. Pero esto es otra cosa. Todo lo que hago lo hago con esfuerzo, él no interviene para nada.

—¿Alguna vez te ofreció sus contactos?
—No, la verdad es que él no se mete en mi carrera.

—¿Te gustaría cantar en un acto de gobierno?
—Qué sé yo... Quiero cantar, soy cantora.



Julieta Mondet