PROTAGONISTAS TIENE 35 AÑOS Y ES DE BAHIA BLANCA

“Mientras cubría el huracán, mi novia Laura hacía de vocera de mi familia”

José Bianco es meteorólogo y con Irma alcanzó picos de 11 puntos de rating. Midió vientos de 100 km mientras su novia tranquilizaba a sus padres vía chat. Mirá sus fotos.

Equipo. Para ir, José pidió como condición viajar con un camarógrafo y un asistente del canal. “Necesitaba que me siguieran en esas circunstancias”, dice.
Equipo. Para ir, José pidió como condición viajar con un camarógrafo y un asistente del canal. “Necesitaba que me siguieran en esas circunstancias”, dice.

“Zafaste”, le dice el mozo. José Bianco devuelve un “gracias” cómplice. Mientras apura un café en un bar de Arenales y Pueyrredón, llega el susurro de la mesa de al lado: “Es el del hurácan”. Es un miércoles por la tarde y el meteorólogo de TN acaba de salir de la radio. Es el hombre del momento aunque lleva en su génesis la humildad. Se considera inquieto pero niega entre risas cualquier mote de superhéroe. En un rato estará en televisión para informar el clima en Telenoche. Hace horas, Pintita, como le dicen, se estaba bajando de un avión que lo trajo de Miami, donde –ahora grafica– “fue como estar en Disney”.

Aunque lo suyo tuvo algo más que la adrenalina de una montaña rusa pronunciada: cubrió Irma, el huracán que el domingo pasado tocó tierra en la costa este de La Florida, con vientos de más de 100 kilómetos por hora.

11,1. Ese número José no se lo olvida más. Fue el pico de rating que hizo cuando, literalmente, se puso de cara frente a este fenómeno de la naturaleza con nombre de mujer, que desplegó toda su fuerza en una categoría cuatro (de cinco). “Si no fuera por el huracán, no habría tanto revuelo”, señala este joven de 35 años con rasgos aniñados. “¡Sos igual a mi primo! –interrumpe una señora que le pide una selfie–. Sufrimos por la tele cuando te vimos con mi familia”.

La primera imagen con la que se encontró José cuando llegó junto a su equipo fue de película. “Nosotros éramos los que siempre avanzábamos por la ruta vacía”, dice.

—¿Te dio miedo esa primera imagen?

—No, pero me decía: “Quizá tengamos un problema serio. Más adelante lo resolveremos”. Era como una inconsciencia consciente.

—¿Pediste algún tipo de condicionamiento al canal?

—Que necesitaba ir con gente de confianza, no un cámara de allá. Necesitaba a alguien que yo le pudiera decir: “Tenemos que cruzar nadando eso, yo voy de espalda, vos de pecho y vos pataleás”.

—¿Siempre se hospedaron en el mismo lugar?

—No. El miércoles llegamos  a Miami y fuimos a un hotel que daba al mar. Pasamos la noche ahí y el jueves nos echaron. Había una orden del alcalde de sacar a los huéspedes de los hoteles.

—¿Cual era plan?

—El plan era que no teníamos plan. Empezamos a buscar por Booking dónde parar. Los lugares tenían zonas de exclusión A, B y C. El A era donde no te podías quedar por nada del mundo, justamente desde donde nosotros queríamos mostrar Irma. Nos fuimos a un edificio privado de una argentina, en zona A. Cuando estábamos yendo, nos llamó para decirnos que no fuéramos porque estaba la orden de que no entraba nadie. Entonces, un productor desde Argentina nos pasó un contacto de unos amigos suyos que tenían un departamento que estaba de espaldas al mar, en Miami Beach. Fue perfecto y seguro, un lugar estratégico, protegido del viento. Nos quedamos ahí hasta el martes porque, una vez que pasó el huracán, empezaron los saqueos. Como si fuera una película de Hollywood, veíamos desde el balcón del hotel a policías entre los árboles, con linternas y a los tiros, !persiguiendo gente!

—El domingo se te vio detrás de una columna midiendo vientos de más de cien kilómetros por hora.

—Sí, habíamos estudiado el lugar. Me pude haber parado de frente pero tenía chances de que volara algo a 140 kilómetros por hora. No me iba a arriesgar. Era un cañón de aire donde el viento se aceleraba para pasar entre esos edificios del hotel.

—¿Cómo le llevabas tranquilidad a tu familia?

—Me veían todo el tiempo en la tele (ríe). Yo les decía que no se olvidaran de que no soy un doble de riesgo, sino que hago televisión.

—¿Tu novia que te decía?

“¡Cuidate!”, “!Cómo te vas a poner al lado de ese cartel”, “¿No te das cuenta que te está viendo tu familia?”. Hacía como la vocera de toda mi familia, ella nucleaba las preocupaciones de WhatsApp. Yo me tomaba mi tiempito para responderles, hacía videollamada, les mostraba todo. A la noche me quedaba viendo la cadena de chats y veía mensajes del tipo: “Lo bueno es que José no es tan valiente” (ríe).

—Ahora está de moda Sol Pérez, la chica del clima. ¿Cualquiera puede ser meteorólogo?

—(Ríe) Por suerte, ella dice que no es meteoróloga, sino que es una presentadora del tiempo. En mi caso, estudié en Ciencias Exactas y Naturales.

—¿Te preguntan mucho sobre si va a llover los que hacen asados los domingos?

—Me despiertan de la siesta periodistas de cualquier otro canal para preguntarme si organizan el cumpleaños de sus hijos el sábado.

—Hay quienes dicen que no aciertan los meteorólogos.

—Estadísticamente, se acierta más. El nivel de acierto de hoy a tres días, es igual a lo que hace diez años se pronosticaba de una noche a la primera hora de la mañana.

—Mucha gente criticó que TN cubría más lo que pasaba en Miami que en el interior del país ¿La grieta llegó al clima?

—La grieta está en todos lados. No vi la transmisión y seguro hay cosas para mejorar. Pero el canal viene cubriendo desde hace 18 meses las inundaciones del interior del país. Siempre se le da mucha importacia al tiempo.