PROTAGONISTAS DE MADRID A HOLLYWOOD

Miguel Angel Silvestre: el galán español que revolucionó Buenos Aires

El actor conocido por su papel en Velvet, llegó el martes y se fue ayer. A pesar de tener un cuñado argentino, es su primera vez en el país. Tomó mate, bailó reggaetón y besó a Susana.

Galán. Miguel Angel Silvestre tiene 35 años y es fanático del deporte. Entrenó para ser tenista, acompaña a su hermana María, aficionada al running, y disfruta del surf. Además, se cuida mucho en las comidas.
Galán. Miguel Angel Silvestre tiene 35 años y es fanático del deporte. Entrenó para ser tenista, acompaña a su hermana María, aficionada al running, y disfruta del surf. Además, se cuida mucho en las comidas. Foto:netflix

“No lo puedo creer”, fue lo primero que, con esa tonada española entre melosa y ronca, salió de su boca, casi sin mediar saludo alguno. Frente a él, una mesa inmaculada con un desayuno con variedades de infusiones y de irresistibles delicatessen. Y en el medio, un mate listo para ser cebado. Un regalo. “Siempre quise tener uno propio”, fue lo que secundó a la exclamación de sorpresa y alegría que acompañó llevándose las manos a la cabeza. Ya había tomado mate, su cuñado es argentino, y dos de sus profesores de tenis de su adolescencia también. Pero nunca tuvo uno, así que, feliz, el actor español se sacó una foto tomándolo y luciendo un poncho, también regalo e insignia de nuestro país. Y su Instagram estalló.

En apenas minutos la imagen cosechó los 75 mil likes y más de mil comentarios tales como “No te vayas más que te queremos acá”. Le hablan a Miguel Angel Silvestre, quien no está en la televisión de aire en el cotizado prime time y acá es más conocido por el nombre de uno de sus personajes, Alberto Marquez, de Velvet, que por su nombre propio. Y sin embargo, pisó suelo argentino y revolucionó el país.

El galán español, quien demostró que es mucho más que una cara bonita, llegó el martes para promocionar la serie de Netflix Sense8 y su participación en Narcos, con una agenda más que apretada con muchas entrevistas. Se hospedó en una suite del hotel Four Seasons y lo primero que hizo fue pedir que le lleven todo el vestuario que le tenían preparado para su estadía para probárselo. La agenda cronometrada, no había margen de error. Y menos para un actor que se vende galán. Aunque su simpatía frente a cada entrevistadora fue tal que su jefa de prensa tuvo varias veces que pedirle que sea más escueto. A Susana Giménez la besó y con las demás demostró sus dotes para con el baile.

En su poco tiempo en el hotel el actor aprovechó para ir al gimnasio (se sabe que se cuida mucho) y para hacerse masajes. Fue común verlo cenando en el restaurante del lugar, Nuestro Secreto. Incluso, tomando un trago en el bar Pony Line, donde accedió a sacarse fotos con todo el mundo.  También paseó por Recoleta, donde compró las rosas amarillas que le obsequió a Susana, por Caminito, y, como no podía ser de otra manera, el jueves pasó por Señor Tango.

Más que un galán. Con 35 años, pelo negro, ojos marrones profundos, y una musculatura rigurosamente trabajada, está claro que no le faltan condiciones físicas para ser galán.

Un paso por los courts. No obstante, sus inicios estuvieron muy lejos de ese mundo. De hecho, durante mucho tiempo, este hijo de una administrativa y un fisioterapeuta, soñó con ser tenista profesional. Se preparó en la escuela de tenis de Luis Bruguera, padre del dos veces campeón de Roland Garros, Sergi Bruguera. Pero una lesión en el hombro durante un torneo en Hungría acabó con su carrera. Perdido, quiso seguir el legado de su padre y se puso a estudiar. Pero en unas vacaciones en que vio a su abuela actuar en un grupo de aficionados, volvió a encontrar el camino. Decidido, se mudó a Madrid para estudiar arte dramático. Interpretó papeles chicos hasta que en 2008 le llegó la popularidad con  la serie Sin tetas no hay paraíso. Allí además, quedó claro que el español Miguel Angel Silvestre era más que un “galancito”. Había herramientas, ésas que afiló en el tiempo y que lo llevaron a protagonizar el éxito internacional Velvet –en España acaba de terminar la cuarta temporada y en la Argentina va por la tercera–, lo que resultó su trampolín.

Ya consagrado, Silvestre se mudó a  Los Angeles, la meca del cine, donde se puso bajo las órdenes de las hermanas Wachowski y su proyecto Sense8, serie en la que encarna a Lito Rodríguez, un actor que mantiene ocultos su elección sexual y su pareja –un hombre–para proteger su carrera de galán.

 Y Silvestre no sólo está en ella, sino que además se sumará a Narcos, la serie estrella de Netflix sobre el colombiano Pablo Escobar Gaviría. Hoy, el actor  se convirtió en uno de los más codiciados. “Si no estoy en la cresta de la ola, estoy de pie y con la ola por delante. Y cada vez tengo menos miedo y lo disfruto más”, contó este galán con “lazos de amor con Argentina”, tal cual él mismo expresó.


Fanático del mate, Messi y Maradona

El miércoles desayuné con Miguel Angel Silvestre, le llevé un set de mate y un poncho.  Charlamos de lo tremendo que es trabajar con las hermanas Wachowski, de Sense8, sobre lo que despierta Don Alberto y Velvet, y de “frenar y observarse para seguir camino” en el medio de tanta adrenalina. Nos confesó su amor por nuestro país, hablamos de Messi y Maradona, y bailamos el tema Despacito. Nosotras, el Stream Team de Netflix Argentina, lo disfrutamos fresquito y con toda la energía. Es un ser supercálido, generoso, muy gracioso, simple y grande a la vez.

*Yan De Simone@muychulen