PROTAGONISTAS SEGUNDA VISITA A BUENOS AIRES

Miley Cyrus: delirio pop con la ex chica Disney

Su show en GEBA fue el último de Latinoamérica. Fue a cenar con su madre e hizo compras en un shopping. Las exigencias de la diva.

Foto:Cedoc

Enamorar al mundo con una voz tierna y alguna destreza actoral para luego, desbarrancar. Dos opuestos unidos por un mismo objetivo: el éxito. Al igual que en su momento sucedió con Britney Spears y Linda Lohan, dos ex pimpollos de la factoría Disney, Miley Cyrus es un claro exponente de este semillero angelical devenido –tal es su caso– en apariciones donde se la puede ver fumando marihuana en TV, o montada arriba de un pene inflable en pleno show. El huracán Cyrus pasó anoche por Buenos Aires y como era de esperar, no dejó títere con cabeza. Ayer, las puertas del club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA) se abrieron a las 16:30 y, pasadas las 21, al grito de “¡Buenos Aires!”, Miley salió a escena para desplegar su show en el que abarcó grandes éxitos como SMS (Bangerz), 4x4 y Love, money, party, y –ya para cerrar– We can’t stop y Wrecking ball.
Lejos quedó aquella Hanna Montana (así se llamaba antes), que hizo su primera visita a Buenos Aires en 2011. La versión recargada de estrella pop en esta gira mundial, la tiene en ese ojo de la tormenta que tanto le gusta y hace vender entradas en donde sea que vaya. Sin ir más lejos, fue prohibida hace semanas en la República Dominicana y estuvo a punto de enfrentar a la Justicia en México, luego de  darse nalgadas con una bandera de ese país en pleno show. Como sea el Bangerz Tour que trae la cantante a nuestro país, desató ayer una locura entre sus fanáticos.

Visita. La artistas llegó después del mediodía del jueves proveniente de la ciudad de Santiago de Chile. Junto a una comitiva integrada por los músicos y su madre, Tish Cyrus (quien la acompaña en la mayoría de sus giras oficiando de mano derecha), la cantante arribó después de las 17 horas al Hotel Hyatt. Según pudo saber este diario, Miley tenía intenciones de hospedarse en el Four Seasons, pero la dirección del lugar se habría negado a recibirla.

El jueves por la noche Cyrus fue a cenar al Library Lounge, el restó ubicado dentro del Faena Hotel. “Estaba tranquila, cenó pescado y carne. Saludó a varios que le pidieron sacarse una foto con ella y a la una se retiró”, contaron desde el hotel. Ayer durmió hasta el mediodía y luego de almorzar, salió a comprar algunas prendas por un conocido shopping de Capital Federal. Por la tarde partió a GEBA, donde la esperaban para hacer la prueba de sonido.

Como toda estrella de renombre mundial, previamente a su llegada, Miley envió un largo listado de pedidos, entre los cuales se destacan: arándanos, pretzels sin gluten, vodka, doce botellas o envases de agua de coco, que no sean de concentrados, ni con sabor agregado, de la marca Harmless Harvest o Vita Coco o O.N.E, una caja cerrada o paquete sellado de azúcar rubia de caña orgánica, una tabla de planchar y una heladera –haciendo la aclaración– “limpia”.

Fans. Ayer, en las inmediaciones de GEBA, a las 10 de la mañana, la fila de fanáticos alcanzaba siete cuadras. Bajo la lluvia, varios jóvenes, en su mayoría chicas, estuvieron incluso acompañados por sus padres. “Fui directo a un recuperatorio. Ya está, todo por Miley”, contó una fan que se encontraba desde el miércoles. “Este es nuestro momento, la amamos”, decía ayer a PERFIL Florencia Fernández, presidenta del club de fans Miley Cyrus Argentina. “Nosotros somos fans más maduros que el resto de los otros chicos Disney, tenemos más de veinte la mayoría, que es la edad de Miley. Las cosas escandalosas que dicen que hace son parte de un juego, no es para tanto”, reflexionaba Florencia.

La de ayer fue su última fecha en Sudamérica. Su próxima show será el 8 de octubre en Australia por lo que, se espera, la artista se quede al menos uno o dos días en Buenos Aires.



Agustín Gallardo