PROTAGONISTAS LUIS NOVARESIO

“Para conseguir las notas, llamo yo en persona”

Se convirtió en el periodista al que todos eligen para hablar. Primero Cristina Kirchner, y luego la mujer de De Vido, rompieron el silencio con él. Dice que las claves son saber escuchar, repreguntar con datos y ser educado.

Trabajador. Dice que disfruta mucho de sus trabajos y que le pone mucha tenacidad a todo.
Trabajador. Dice que disfruta mucho de sus trabajos y que le pone mucha tenacidad a todo. Foto:Cedoc Perfil
Luis Novaresio se levanta de lunes a viernes muy temprano: a las cuatro de la mañana. A las 4.01, para ser exactos. El minuto de más que pone en el despertador no es para ganar algo más de descanso, sino que se debe a que –dice– odia los números pares. Este no es su único TOC. “No me gusta que me lean antes los diarios. Soy capaz de comprarlos nuevamente si me sacaron los suplementos o los plegaron mal”, acota Novaresio a PERFIL, quien por estos días se ha ganado la fama –por más que él sea modesto y no concuerde del todo– de ser el periodista del momento.
Hace un mes y medio, Cristina Kirchner eligió al rosarino para ser entrevistada. Y esta semana Novaresio volvió a conseguir otra de esas notas que cualquier periodista quisiera tener: la mujer de Julio De Vido, Alessandra Minnicelli.

“En el caso de Cristina, no hay merito mío porque la produjo personalmente Daniel Hadad. Efectivamente, Daniel me eligió a mí para hacerla y ella aceptó, pero yo no la busqué”, explica sobre la nota con Kirchner. Se habló mucho de esa nota, sobre todo porque varios periodistas hicieron oír su voz tomando la posición de negarse a hacerle una nota a la ex presidenta. “Me parece ridículo. Eso habla de la falta de vocación. Si lo dice Mirtha Legrand o Susana (Giménez) lo entiendo, porque para las estrellas rigen otras reglas”, explica Novaresio. Y agrega: “Me propuse hacer una entrevista pura, con preguntas y repreguntas, y pasar al siguiente tema siempre contrastando con datos. Yo fui muy crítico de esa entrevista, pero con el paso del tiempo creo que estuvo muy bien, quedé conforme”.
Sobre Minnicelli, el periodista dice que estuvo más involucrado con el logro. “Tuve más que ver porque la llamé yo directamente. Lo hago siempre, soy de llamar para conseguir las notas. Me ocupo del trabajo, le pongo tenacidad, no me lo llevo de arriba. No soy de los conductores que dicen: ‘¿Qué hay hoy?’. Todas las tardes después del programa produzco, mando una lista de temas, y cuando se pone complicado, llamo”, cuenta.

Pero ¿tiene este hombre algo distinto que en definitiva hace que todas lo elijan? “Yendo a la norma –se explaya–, tal vez haya un plus, que es que intento rescatar el género de la entrevista, donde creo que es fundamental preguntar, escuchar y repreguntar. Nos hemos envanecido bastante los periodistas creyendo que tenemos que hacer un juicio de valoración ética. Creo que la norma es que saque al tipo, yo quiero tener el testimonio al aire, escuchar a Minnicelli; después opino lo que opino de De Vido”. Novaresio dice que, en este sentido, el tema de la grieta es decisivo: “Me parece que nuestro trabajo está muy cerca de la duda y no de la certeza dogmática. Entonces me planteo la opinión desde la duda y te concedo a vos, que estás enfrente, que tengas parte de la razón y me muestres que es lo contrario. La grieta es el desprecio a priori del tipo que tenés enfrente”. n


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