PROTAGONISTAS EL ARTE COMO FORMA DE INTEGRACION

“Para los chicos, la fotografía es una selfie”

Reza Deghati es iraní pero vive en París. Y desde 1991 integra el staff de profesionales de National Geographic. Y “convirtió en fotógrafos” a chicos de Fuerte Apache y Villa 21.

Sus alumnos locales. Reza en Fuerte Apache con los chicos que trabajaron con él y su equipo durante tres meses para Bienal Sur.
Sus alumnos locales. Reza en Fuerte Apache con los chicos que trabajaron con él y su equipo durante tres meses para Bienal Sur. Foto:reza / webistan

A primera vista, con su sombrero y la nariz pronunciada, tiene un aire a Freddy Krueger, con menos arrugas y más amigable, por cierto. Luego, cuando habla en un inglés tamizado por su lengua original, el iraní, y por el francés, que adoptó tras instalarse definitivamente en París, lo hace con tanta tranquilidad que cuesta imaginarlo recorriendo zonas de conflicto bélico y campos de refugiados para sus coberturas fotográficas. Finalmente, cuando relata anécdotas de su trabajo en esos lugares, se comprende por qué en su tarjeta personal –que lleva el logo de National Geographic– dice “Explorer” debajo de su nombre, Reza Deghati. Esa es la categoría alcanzada en la famosa revista que, como muchas publicaciones de todo el mundo, tuvo que diversificarse e ingresar a todas las plataformas posibles para no convertirse en un objeto histórico.

Reza, como todos lo llaman, nació en Irán y hasta los 19 años tenía el pelo largo y rastas porque era fanático de Jimmy Hendrix. Ahora sólo queda algún registro fotográfico de su cabellera. Según contó a PERFIL, “en mi país los padres estimulaban a sus hijos a ser médicos o ingenieros; en mi caso, a ser arquitecto, ya que mi padre lo era. Así que estudié, me recibí y trabajé como arquitecto hasta que un día dejé todo para seguir mi pasión: la fotografía”. En ese nuevo recorrido profesional colaboró con Time y Life, hasta que en 1991 comenzó a colaborar de manera permanente con National Geographic y hoy es el único fotógrafo permanente no estadounidense en esa “sociedad”, como él la llama.

Como fotógrafo, además de lograr más de veinte tapas en las distintas ediciones que la revista tiene en el mundo y de recorrer más de 150 países, Reza publicó 31 libros, diez de sus trabajos forman parte del contenido televisivo permanente de la señal NatGeo y además realiza exposiciones en todo el mundo con sus fotos.

Escala porteña. Su paso por la Argentina no es para registrar algún tema local sino como parte de Bienal Sur, el proyecto que intenta desde este hemisferio internacionalizar el arte con la participación de artistas de distintos países que expondrán a lo largo de dos años en 34 ciudades.

En lo que atañe a Reza, su propuesta fue diferente, con un contenido social e inclusivo. Este fotógrafo trabajó con chicos de hasta 20 años de Fuerte Apache y de la Villa 21. Tuvo charlas con ellos y preparó a un grupo de fotógrafos locales para que hicieran los cursos de tres meses con ellos.

Mientras, desde París, él revisaba el material según los tópicos que él también proponía. Ese trabajo finalmente se convirtió en una exposición de más de cincuenta fotografías tomadas por esos chicos. “Para ellos, como para muchos chicos de todo el mundo, la fotografía es una selfie”, cuenta entusiasmado Reza a PERFIL. “Cuando estuve con ellos lo que yo les dije fue: ‘No les voy a enseñar a ser fotógrafos, les voy a enseñar a mostrar lo que sucede en su corazón y van a ver que eso es entendible en todo el mundo’. Y todos lo entendieron. Soy un convencido de que el arte es la solución, en especial para chicos como ellos”.

La mirada femenina. “Almorzando en París con mi familia, les comenté que viajaría a Buenos Aires a trabajar en un lugar que se llamaba Fuerte Apache y una argentina de una mesa vecina escuchó, se acercó y me recomendó no ir porque es muy peligroso”, relata Reza. “Y mi esposa le dijo: ‘Si supiera en qué lugares estuvo’”. Zonas de guerra y campos de refugiados, pero es Afganistán el lugar del que habla con más entusiasmo. “Allí, por ejemplo, formamos a mujeres para que sean cineastas, creamos  radios para ellas y una revista para chicos. Me focalicé en ellas porque, por su naturaleza de poder dar vida, tienen la capacidad de ser psicoterapeutas de una nación y de mostrar con otros ojos la realidad”, detalló.