PROTAGONISTAS ELLA NO VIAJA A EE.UU.

Sin Lanata, Sara Stewart abre su propia galería de arte en Recoleta

Mientras el periodista ya organizó su vida en el exterior, su mujer prepara la apertura de su local para el 3 de diciembre. “Arte accesible” es el concepto que originó la idea.

Foto:Marcelo Aballay
El Gallery Nights sirvió de excusa para hacer el anuncio en una íntima reunión que tuvo lugar en uno de los talleres del llamativo y colorido edificio Central Park de Barracas, la panacea de los artistas donde en sus pasillos uno puede encontrarse hasta con el mismísimo Eugenio Cuttica. Y donde ella dio su primer paso y debutó con una muestra –que definió como el empujón que necesitaba para largarse–. Hoy, a dos años de ese momento, y tras mucha preparación, Sara Stewart Brown, la esposa de Jorge Lanata,  aunque ella no usa su apellido de casada, dará el gran salto y abrirá su propia tienda de arte. La misma se llamará Punto Kiwi, en alusión a su sobrenombre puesto por el periodista en referencia con el ave nacional de Nueva Zelanda, donde su abuelo trabajaba. “Es un pájaro petisito, gordo y peludo… No vuela. Como una gallina. Simpático”, reveló Lanata en su momento.
Estará ubicada en Talcahuano 1190 donde hasta hace poco colgaba un cartel de “dueño alquila”, y a unas cuadras de la reconocida galería de arte Zurbarán, que suele visitar Jorge. Allí el 3 de diciembre será la gran inauguración. “Ella está muy contenta, y trabajando mucho en su proyecto. Muy entudiasmada. Y la idea es muy buena porque se trata de una tienda de arte donde la gente va a poder ver obras de artistas y comprarlas bajo el concepto de arte accesible. Es un proyecto artístico y al mismo tiempo comercial que acá no se estila mucho, pero que en el mundo es común. Es diferente a una galería de arte, éstas son más pretenciosas y sólo exponen las obras de los artistas consagrados, del establishment. Su idea en cambio, es que el arte sea  más natural”, reveló un allegado a la mamá de Lola quien lleva adelante el proyecto con una amiga con quien hizo una selección de artistas para comenzar.
Para lanzarse, Kiwi se preparó. “Es una gran estudiosa y trabajadora. Le gusta mucho el arte, visita muestras, investiga por internet, y tiene su propio atelier en el que trabaja. Además, comparte la pasión con Jorge. A él se lo ve más seguido en algunas galerías y es de comprar obras y preguntar”, sumó la misma fuente de quien se autodefine como artista pop.
Porque Sara no es ninguna improvisada, es licenciada en Artes del Teatro, pero luego se dedicó a la producción y a su familia. Fue recién en 2008 que se reencontró con el arte y le pudo dar forma y expresión. Se anotó en el IUNA en Artes Visuales con orientación en Grabado para luego trabajar como ayudante de cátedra. “Cuando era chica pintaba. Pero después de tener a Lola, me agarró una crisis existencial. No estaba del todo contenta con lo que estaba haciendo. Así que averigüé y me anoté en la universidad. Me metí porque sentía que quería hacer eso y quería la formación académica, no quería hacer un taller con cualquier pintor. Igual, hice media carrera porque es larguísima y a mi edad uno tiene otras prioridades, como la familia, por lo que fui haciendo las materias que me gustaban”, contó ella misma a este diario cuando debutó con su primera muestra basada en retratos intervenidos de Juliana Gattas.  
Antes, Sara ya había participado de varias iniciativas. En 2009 formó parte de la creación de un mural en el Hospital Garrahan junto a Juan del Prado y Leila Montero con quienes participó de varios Festivales de Arte Callejero hasta 2011. En  2012 formó parte de la iniciativa para el día de la No Violencia contra la Mujer con un maniquí intervenido titulado Ni Putas Ni Sumisas que fue expuesto frente al Obelisco y luego trasladado a la Legislatura porteña.
Ahora es su nueva tienda lo que la tiene ocupada y entusiasmada. Razón por la cual pese a que Lanata se irá a vivir a Miami en diciembre, ella no viajará. “Tiene este proyecto acá. Igual, seguramente va a ir y venir con frecuencia”, revelaron allegados.

Julieta Mondet