PROTAGONISTAS

Vida familiar puertas adentro

La familia ante todo. Esta, resumieron a PERFIL, es una de las premisas que tienen los Fortabat. Tanto Amalita como Inés fueron siempre muy generosas no sólo con las personas de afuera, sino con sus propios hijos. “Es una cuestión que viene desde la señora Fortabat”, indicó alguien que compartía eventos filantrópicos con ella. “Inés era un 0800, todo el mundo recurría a ella cuando necesitaba algo y ella lo conseguía. Fuera lo que fuese, por su cuenta o a través de la fundación, ella se movía para lograr una solución”, agregó un amigo suyo.
Inés fue además una gran madre. “Fue muy compañera de sus hijos y luego de sus nietos, a quienes varias veces iba a buscar al colegio para llevarlos a almorzar”, contaron. Por mandato tácito llevó adelante una vida social agitada y se preocupaba por lucir bien. Le gustaba, era coqueta. Sin embargo, mantenía estricta privacidad sobre las cuestiones vinculadas a la familia. No ostentaba. Esas cuestiones siempre fueron sagradas”, contó otra persona que fue su amiga.

Redacción de Perfil.com