PROTAGONISTAS VEINTE AÑOS JUNTOS Y UN FINAL DEMORADO

Vidal y Tagliaferro: la primera separación de esta nueva etapa

“No somos un matrimonio perfecto”, había adelantado ella a PERFIL.  A la semana y ante los rumores, ambos confirmaron el fin de la pareja. 

Foto:Cedoc

“Están viviendo juntos. Y todo como siempre. Parece raro ahondar en temas personales así,en base a trascendidos de la vida personal, las redes...”. De esta manera  el equipo de prensa de María Eugenia Vidal respondía hace justo una semana ante la consulta de PERFIL por el rumor que daba cuenta de la separación.
Setenta y dos horas después de ese mensaje, su separación del intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro, era un hecho, y era la misma gobernadora de la provincia de Buenos Aires quien lo confirmaba. “Hemos pasado muchos años juntos y tomamos la decisión en conjunto”, decía fiel a su estilo, casi ascéptico y sin dejar margen para duda alguna, durante una actividad oficial en La Plata.

“Seguimos teniendo una muy buena relación. Tenemos un vínculo de muchos años. Nuestra prioridad es cuidar a nuestros hijos. Que ellos estén protegidos y se sientan acompañados en este proceso que todos como familia vamos a atravesar”, agregó sin poder eludir las preguntas y con una clara tristeza tras veinte años de matrimonio y tres hijos en común: Camila, quien acaba de cumplir 15 años, María José, y Pedro, que acaba de entrar a primer grado.

El blanqueo de la separación sorprendió a ajenos y evidentemente a propios. La razón por la que luego de haberlo negado decidió blanquearlo no se sabe. Lo cierto es que el rumor ya existía, y una semana antes de esa declaración Vidal hablaba con este diario  y si bien daba indicios, lejos estaba de decirlo. Entonces, se escudaba y enfatizaba que como cualquier matrimonio estaban en un momento de turbulencia, nada que una pareja con tanta data no haya atravesado ya y que no esté dispuesta a surfear. De ese modo, Vidal desestimaba todo rumor. Consultada por PERFIL entonces por su matrimonio, respondió: “La verdad es que por ahora no encontramos nuestros espacios. Venimos de dos años intensos y no somos un matrimonio perfecto. Es difícil, los dos estamos bajo enormes responsabilidades y nos toca dar peleas fuertes todos los días. Más allá de que hay un profundo amor de muchos años y eso ayuda mucho.  Pero todavía nos estamos adaptando”.

Trabajo. El desgaste del trabajo muy “exigido”, tal como ella lo calificó, en tiempos en los que él acaba de asumir como intendente y ella como la gobernadora de una provincia complicada, habría calado en la coyuntura familiar. Y aunque Vidal insistió en que puertas para adentro él no es el intendente y ella no es la gobernadora, los cargos habrían afectado. Tal cual le decía a PERFIL una semana antes de la confirmación, la energía estaba puesta en el trabajo. “Vivo este momento y este cargo como una gran responsabilidad. Tengo un trabajo muy intenso, le dedico muchas horas. Pero al mismo tiempo siempre veo estos lugares como enormes oportunidades de hacer”, decía.

Por su parte, Tagliaferro, una vez que Vidal tiró la bomba, eligió el programa zonal Primer plano, que se emite por Cablevisión Oeste, para hablar. “Veníamos con demasiado trabajo, las cosas se hacían más complicadas. Nos pareció que lo más sano era tomar esta decisión”, dijo. “No somos conformistas. La peleamos, la remamos, pero cuando nos dimos cuenta de que no podíamos salir, lo sinceramos primero entre nosotros, y después la hicimos pública porque no tenemos nada que esconder en esto”. Y agregó: “Sí tenemos que cuidar y garantizar la felicidad y la sanidad de nuestros tres hijos. Vamos a seguir siendo familia pero no vamos a estar casados”. Luego hizo referencia a un tuit que ante los hechos consumados causó polémica: “Tengo un enorme afecto por María Eugenia. Los machos de las redes me criticaban porque la saludé para el Día de la Mujer diciendo que era la mujer de mi vida. Tuve mis tres hijos con ella. Seguramente lo va a ser siempre. De ahí a poder estar juntos en el día a día...”. Y finalizó con un: “Tenemos que estar bien para poder responder a la obligación, a la responsabilidad y a la enorme confianza que nos dieron todos nuestros vecinos”.

Fin. A las claras, la adaptación que estaba buscando Vidal no llegó. Algunos sostienen que la relación entre la gobernadora y el intendente estaba trunca hace mucho. Incluso hay quienes se animan a deslizar hasta dos años, momento en que comenzó la campaña. No obstante, mientras en los pasillos y las calles de Morón ahora resulta que era vox populi, ellos seguían mostrándose como una familia perfecta. Se sabe, ambos llevaban a sus hijos al colegio juntos, y él la acompañaba a todos lados.

Además en medio de esta debacle ambos fueron relacionados con otras personas. En el caso de ella, una foto con el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, en la que se lo ve a él hablándole al oído, se resignificó. también se deslizó el nombre de un intendente. Pero ambos están casados y ni responden sobre el tema. En el caso de Tagliaferro, son dos las mujeres señaladas: dos jóvenes que trabajan en el ámbito público de Morón, muy cercanas a Tagliaferro. Ninguna de ellas quiso atender PERFIL.

Por lo pronto, Vidal prepara su mudanza a una casa en la Base Aérea de Morón, en El Palomar, con sus tres hijos. Y él se quedará en la casa familiar hasta tanto encuentre otro lugar dentro de la zona.

 

La adicción al trabajo, atentado contra el amor

Según la teoría freudiana, la libido es una carga energética sexual, que cuando se reprime se puede desviar hacia otra meta. Freud usó como ejemplo a las religiosas que desvían la libido en el amor a Dios. Y si bien no es exclusivo de las mujeres, al fin y al cabo se trata de ver dónde ponemos el deseo. “La libido se reparte y se puede volcar hacia distintos objetos, pero esto implica un problema de administración, de cómo repartirla. Y esto complica a la mujer moderna en hogares donde a la vez debe cumplir otros roles”, explica la psicóloga Magarita Marsan. Y suma: “Muchas parejas entran en crisis cuando las mujeres ejercen cargos de responsabilidad, porque están ‘tomadas’ por completo por tareas que les exigen tiempo y una libido extra. Esto tiene un costo alto para la pareja y la familia a veces. Algo se gana pero también se pierde”. Y si lo que se perdió es la pareja, le sigue un duelo: “Hay un primer momento de alivio del conflicto porque éste cede, pero luego se hace un proceso de reelaboración y llega justamente el duelo”, dice Andrés Rascovsky.



Julieta Mondet