PROTAGONISTAS LE DICEN ‘EL MESSI DEL ARTE’

Villar Rojas, el rosarino asombra en Nueva York con su “banquete”

Tiene 37 años y acaba de inaugurar en la terraza del Museo Metropolitano de esa ciudad una de sus instalaciones. Ya expuso en Londres, París, Alemania y Venecia.

Interacción. Rojas reutilizó a su manera piezas poco conocidas de la colección del Metropolitan.
Interacción. Rojas reutilizó a su manera piezas poco conocidas de la colección del Metropolitan. Foto:afp

Tiene sólo 37 años y su obra ya estuvo en los lugares en los  que todo artista soñaría: expuso en la Bienal de Venecia, el Museo de Arte Moderno de Nueva York, la exposición Documenta, en Alemania y el museo Vouitton, en París. Adrián Villar Rosas, rosarino, no se anda con pequeñeces: ahora agregó un casillero más para su increíble CV. El Museo Metropolitano de Nueva York, más conocido como el Met, le pidió que haga lo suyo en su terraza.

La muestra que hizo se llama El teatro de la desaparición y está compuesta por 16 esculturas hechas a partir de obras que el artista eligió del acervo del museo. Estas esculturas se combinan con otras, hechas a partir de modelos y en tamaño real. Todo alrededor o sobre la mesa de un banquete. La postal dispara el asombro: se trata de un banquete de arte servido frente al paisaje urbano de Nueva York (ver foto arr.) En la muestra hay una estatua del rey Haremhab del año 1336 antes de Cristo en Egipto: ahora una mujer en zapatillas cabalga sobre sus hombros. Sobre su cabeza hay una réplica de la imagen de la deidad hindú Ganesha, del siglo XVIII. Con la mano izquierda, Ganesha levanta una réplica de una escultura de Tutankamón. Tras la elección de las piezas, se trabajó con dos técnicas, la primera, la “fotogrametría”, un procedimiento que crea modelos en tres dimensiones a partir de fotos tomadas con una cámara convencional. La segunda es a través de un scanner láser que tomó millones de puntos y con ellos hizo un modelo tridimensional. “Imaginé un museo sin divisiones, sin geopolítica, totalmente horizontal”, le dijo Adrián a The New York Times.

El artista, que  recorrió el enorme museo, dijo que lo impactaba ver “cómo las cosas son parte de la vida cotidiana de la gente y luego el museo las congela y las saca de esas experiencias que compartimos los humanos”.

Adrián ya es un artista reconocido que se ganó el mote de “el Messi del arte”. En sus trabajos emplea recursos del dibujo, la escultura, la música, la ciencia ficción. Le gusta crear realidades alternativas, mundos apocalípticos o mitológicos. El artista tiene su costado provocativo y concientizador. En 2009 presentó una impactante instalación que se llamó Mi familia muerta, que consta de una pieza de 28 metros de largo que simulaba ser una ballena muerta. Fue emplazada en el bosque Yatana de Ushuaia y luego en la base de una montaña en San Juan.  Sin dudas una de sus instalaciones más grandilocuentes es la que presentó en Estambul en 2016. Se trata de 29 esculturas de animales montados sobre plataformas de cemento en el mar. Los animales, que son de fibra de vidrio blanca, cargan en sus espaldas a otro igualmente construido, pero de color marrón, armando así una quimera que, en el sentido paleontológico, es un fósil compuesto por partes de individuos de diferentes especies que al ser descubiertos se creyeron restos de una sola. Adrián ha expuesto también en bienales y muestras argentinas y otros museos extranjeros, entre ellos el Louvre de París, el Guggenheim de Nueva York y la Serpentine Gallery de Londres donde The Guardian y el Financial Times quedaron sorprendidos frente a uno de los artistas “más asombrosos de los últimos años”.