PROTAGONISTAS VISITA INTERNACIONAL

Xi Jinping, el líder que ‘trajo’ US$ 14 mil millones al país

Tiene 61 años y en marzo de 2013 asumió la presidencia china. Su única hija estudia en los EE.UU. Perfil de la máxima autoridad del gigante asiático.

Foto:G.C.B.A.

Su llegada a la presidencia en marzo de 2013 no fue una sorpresa. Luego de una larga militancia en el Partido Comunista, pasó de la vicepresidencia a conducir la segunda mayor economía del mundo con el objetivo de seguir haciendo crecer a China. Sin embargo, sí hubo sorpresas en el estilo que Xi Jinping le imprimió a su gobierno.

Ya en su primer discurso como conductor del partido, utilizó numerosas expresiones coloquiales y mostró un estilo mucho más cercano a los ciudadanos que el de su predecesor, Hu Jintao. Este último, en los años que gobernó, se caracterizó por monótonos y aburridos monólogos, según señalan las agencias chinas.

Con esa impronta fue que Xi Jinping llegó el viernes a la Argentina y firmó con Cristina Kirchner los acuerdos para la construcción de dos represas hidroeléctricas en Santa Cruz y para las mejoras del ferrocarril Belgrano Cargas. Además, elogió el fútbol argentino y, por supuesto, se retribuyó esa admiración con la entrega de una camiseta de la selección nacional.

Ascenso. Jinping nació en Beijing en 1953, es hijo de Xi Zhongxun, uno de los padres fundadores del Partido Comunista, y miembro de una familia bien posicionada socialmente. Pero antes de la Revolución Cultural, Zhongxun fue expulsado de su puesto como vice primer ministro y encarcelado. Por lo cual, Xi Jinping fue enviado con 15 años de edad a realizar tareas agrarias a Liang Jiahe, una ciudad del noroeste de China. Un funcionario local que lo conoció entonces lo describió como “muy sincero y honesto”. Dijo que era como uno más, y que por eso “todos lo querían tanto”. El hoy mandatario chino estuvo allí hasta 1975.

Luego Xi Jinping estudió ingeniería química en Beijing y también se especializó en teoría marxista, según los escasos datos biográficos que aporta la agencia oficial Xinhua. Entró al Partido Comunista en 1972 y tuvo varios puestos, hasta que en 2007 lo nombraron jefe del partido en Shanghai cuando su anterior jefe, Chen Liangyu, fue expulsado tras ser acusado por corrupción. Poco después, Jinping fue promovido al Comité Permanente del Partido Comunista y en 2008 se convirtió en vicepresidente, para en 2013 finalmente ascender a la presidencia.

Entre las medidas tomadas a su llegada se destaca la declaración de “la guerra al despilfarro”, como lo señalaron los medios chinos. Dentro del despilfarro figuraban los caros gustos de los funcionarios. El estilo austero que impuso el mandatario hizo que 56 establecimientos hoteleros chinos intentaran el año pasado perder una estrella, según informó la agencia de noticias Xinhua basada en cifras de la Asociación China de Turismo. A su vez, decretó la paralización de la construcción de nuevos edificios oficiales durante cinco años. También se prohibieron los grandes banquetes en actos del partido y la compra de onerosos vehículos extranjeros para el Ejército Popular de Liberación.

En la modernización de su imagen mucho tiene que ver su mujer, Peng Liyuan. La “utilización” de la nueva primera dama, una figura que en las últimas décadas no existió como tal en China, parece ser una estrategia para mejorar la imagen de China en el mundo y “humanizar” al actual presidente. Esto es lo que señalan algunos medios occidentales internacionales. Y si bien ella no estuvo presente en Argentina, sí lo acompañó en las giras que hizo, por ejemplo, a México y Holanda. Xi conoció a Peng Liyuan luego de divorciarse de Ke Lingling tras tres años de matrimonio. Se casaron en 1987 y en 1992 tuvieron a su única hija, Xi Mingze, quien estudia en Estados Unidos. A la joven la enviaron en 2008 como voluntaria a Wenchuan, en ocasión de un terremoto, “para que aprenda y trabaje”.



Julieta Mondet