SALUD

Cuál es la afección cardíaca que mató a Grondona

El dirigente de la AFA fue diagnosticado con un aneursima de aorta. La explicación de un cardiólogo especialista.

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Foto:Hospital universitario Quirón de Madrid.

Julio Grondona murió ayer después de que se le diagnosticara un aneurisma de aorta, por el que debía ser intervenido en el Sanatorio Mitre. En diálogo con Perfil.com, el especialista en Cardiología del Instituto Lanari, Juan Pablo Montes, explica cual es esta afección y sus riesgos.

Se trata de una dilatación anormal o patológica de la principal arteria del corazón, la arteria aorta, que dependiendo de la localización tiene distintos tipos de gravedad. Generalmente todas las afecciones de esta índole son graves pero las que se producen en el nacimiento de la aorta o en la primera porción de ésta son peores porque corren un gran riesgo de disecarse o romperse, con una muerte casi inmediata”, detalla el especialista. En cualquier caso se trata de una “complicación gravísima” que necesita de la más rápida intervención posible.

“Las causas más frecuentes son la hipertensión y la ateroesclerosis, y todos aquellos factores que la favorecen como el tabaquismo, la dislipidemia o la diabetes. Por lo que es más común que el  aneurisma de aorta se presente en gente de edad avanzada” indica el especialista. “Al ser diagnosticado, lo más preferible es operarlo de forma programada, no de urgencia, puesto que toda la cirugía de urgencia implica un mayor riesgo”, asevera Montes.

Al tratarse de un hombre de 82 años el peligro era aún más alto por la edad elevada del paciente. “Mientras van aumentado los años, se incrementan los riesgos por la tolerancia a la cirugía, a la anestesia y a la recuperación postcirugía”, valora Montes. Y especifica: “ Cuando un paciente tiene mayor edad empieza a tener otras enfermedades comorbidas (presencia de uno o más trastornos además de la enfermedad primaria) que hace que la cirugia sea mas riesgosa”.

“La mortalidad por un anuerisma de aorta torácica roza el 20% y, en el caso de no operarse, se eleva casi al 100%”, informa Montes. “En el caso de que se decida proceder a la intervención tiene una mortalidad del 50% en las primeras 48 horas y del 90% a la semana” sostiene.

Julio Grondona no llegó a ser intervenido y falleció a pesar de los intentos de los médicos y a los masajes cardíacos que se le practicaron. El dirigente se encontraba en un delicado estado de salud, por lo que sus posibilidades en el caso de haber sido operado hubieran sido muy desfavorables.



Bàrbara Defoix