SALUD MODIFICACION DEL CODIGO ALIMENTARIO ARGENTINO

Guerra a las grasas trans: serán prohibidas a partir de diciembre

Es porque elevan 25% el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca. A pesar de la restricción, aún están presentes en una de cada tres galletitas.

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Foto:Cedoc Perfil

En seis meses vence el plazo para que todos los alimentos sean “libres de grasas trans”, de acuerdo a la modificación del artículo 155 del Código Alimentario Argentino (CAA). Es decir que a las margarinas, aceites, sopas, chocolates en polvo y tapas para empanadas que debieron ajustarse a esta normativa en 2012, deberán sumarse los baños de repostería, los panificados, los alfajores y las pastas frescas, entre otros alimentos procesados.

La restricción forma parte del Plan Nacional Argentina Saludable del Ministerio de Salud, que junto con el de Agricultura, Ganadería y Pesca y el de Desarrollo Social, diseño e impulsó en 2010 la campaña “Argentina 2014 Libre de Grasas Trans”.

“Es una medida pionera porque Argentina fue el primer país de América Latina en impulsarla, pero también costó efectivizarla porque requiere poca inversión y tiene muchos beneficios en términos de salud pública”, le dijo a PERFIL Jonatan Konfino, coordinador del Plan Nacional Argentina Saludable.

Porque el consumo de grasas trans de origen industrial aumenta la incidencia de Enfermedades No Transmisibles  –responsables del 60% de las muertes a nivel mundial– como los eventos cardiovasculares, la muerte súbita de origen cardíaco y la diabetes, debido a su acción sobre el colesterol: aumenta el malo o LDL y disminuye el colesterol bueno o HDL. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ingesta diaria de cinco gramos de grasas trans eleva un 25% el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

“No se trata de una restricción completa, sino de ajustarse a los estándares internacionales que estipulan que el contenido de grasas trans no puede ser mayor a: 2% del total de grasas en aceites vegetales y margarinas y a 5% del total de grasas en el resto de los alimentos”, informaron desde la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica.

Situación actual. La Fundación Interamericana del Corazón (FIC) realizó un relevamiento sobre 878 productos que tienen grasa en su composición. Sobre un total de 225 tipos de galletitas evaluadas (dulces, rellenas, de agua y de arroz) una de cada tres contiene grasas trans. Este alimento, junto con los bizcochos, grisines, budines u otros panificados manufacturados, baños de repostería, alfajores, barras de cereales, arroz y pastas frescas, encabezan la lista de alimentos que aún contienen grasas trans y que deberán ajustarse al plazo del 10 diciembre.

“La restricción es fundamental considerando los datos de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud de 2005. De ese relevamiento se extrajo que las mujeres de entre 10 y 49 años consumen 39,2 gramos diarios de galletitas de agua, lo que representa un aporte de 0,65 gramos de grasas trans. Sólo con eso, se cubre el 30% del límite máximo recomendado por la OMS que es de 2,2 gramos por día”, explicó Lorena Allemandi, investigadora de FIC Argentina.

Para garantizar el cumplimiento de la modificación del CAA, en 2015 la FIC realizará una nueva revisión del rotulado de alimentos en diferentes comercios y, además, se prevé el análisis químico de ciertos productos. Por otro lado, el Instituto Nacional de Alimentos, coordinará el Programa de Monitoreo no sólo en la góndola sino también a lo largo de la cadena de comercialización. “En caso de incumplimiento están estipuladas medidas preventivas y de sanción que incluyen la prohibición de comercialización, la clausura total o parcial del lugar, el decomiso, la aplicación de multas y el retiro de los alimentos del mercado”, concluyó el INAL.

El Omega-9, la alternativa saludable. “Las grasas trans son producto de un proceso denominado hidrogenación que convierte las grasas insaturadas naturales de aceites vegetales –que a temperatura ambiente son líquidas– en algo sólido. Por eso se las utiliza para los productos manufacturados, ya que aportan rigidez, alargan la vida útil del producto y no alteran el sabor”, explicó a PERFIL Alberto Cormillot, director del Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición.

En cuanto a los reemplazos, el especialista comentó que la industria alimentaria está utilizando el ácido graso oleico –Omega-9– que demostró efectos beneficiosos sobre los niveles de colesterol. “En Argentina tenemos una variedad de aceite de girasol alto oleico que presenta una ventaja a nivel de estabilidad a la oxidación, y por eso puede ser utilizado en galletitas, golosinas y algunos productos de copetín”.

Por su parte, Mónica Katz, especialista en nutrición mencionó: “La interesterificación que es un proceso utilizado para ‘reordenar’ ácidos grasos, la hidrogenación parcial, el uso de grasas animales o vegetales naturalmente sólidas como el aceite de palma y otras variedades genéticas de aceites enriquecidos, también constituyen una opción para reemplazar las grasas trans y así prevenir sus efectos nocivos que no son agudos, sino que se presentan a largo plazo”.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación recomendaron al seleccionar los alimentos, revisar la información nutricional y elegir aquellos que tengan menor cantidad de grasas saturadas, grasas trans y colesterol. También elaboraron una Guía de Recomendaciones para la mediana y pequeña industria con el fin de reemplazar las grasas trans por alternativas más saludables.



Noelia Veltri