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La muestra de los gigantes ya es furor en La Boca

Las obras hiperrealistas del artista australiano Ron Mueck llegaron por primera vez a Sudamérica y despertaron inusitado entusiasmo.

Como Gulliver. El artista trabaja con figuras humanas, que impresionan por su extrema vivacidad y a la vez por su especial quietud. | Foto: Leo Mirvois

Las largas filas de gente que se formaron ayer al mediodía en la entrada de la Fundación Proa de La Boca, daban cuenta de que algo grande estaba por pasar. Se trataba de la apertura de la muestra del artista australiano Ron Mueck, cuyas esculturas hiperrealistas llegaron por primera vez a Sudamérica, luego de una exitosa exposición en la Fundación Cartier de París. Ayer, en la primera jornada fueron 2.420 personas, según informaron los organizadores; un suceso para Proa.
El tipo de realismo que presenta cada una de las figuras humanas que componen la muestra es la impronta de este artista que reniega de la prensa y que trabaja solo en su taller de Londres, ciudad en la que vive.
Trabaja principalmente con silicona, en distintas escalas que utiliza para representar los cuerpos en situaciones cotidianas, con gestos que impresionan por su quietud y su realidad, que sirven para pensar temas como la juventud, la maternidad, la vida y la muerte.
En la entrada de la Fundación Proa, una máscara de un hombre acostado recibe a los asistentes. Cada detalle, cada imperfección, cada arruga trabajada en esa cara obliga a darle la vuelta y confirmar que se trata de una máscara al ver el hueco que exhibe del lado contrario.
Es una de las nueve obras del artista que se exhiben en Buenos Aires, de las cuales tres fueron hechas especialmente para esta exposición itinerante.
Otra de las obras muestra a una pareja de ancianos bajo una sombrilla. Ella lo mira, mientras él se apoya en sus piernas, en una pose de relajación absoluta.
Los vínculos se muestran en cada una de las parejas que forman la muestra, en la madre que tiene bolsas de supermercado en las manos y a su hijo arropado dentro de su abrigo, o en los dos adolescentes que caminan por la calle. Lo que posibilita cada una de las figuras es que la observación lleve a la interpretación que cada uno le quiera dar.
La expectativa previa a la inauguración se venía palpando desde las redes sociales. En la semana que Proa anunció la muestra, tuvieron un aumento del 600% en las visitas, y fue, según las estadísticas de Facebook, la semana más popular de la historia de la fanpage.
En París, la muestra convocó a 300 mil personas que obligaron a extenderla un mes más de lo que estaba establecido inicialmente.
En Buenos Aires, podrá verse hasta el 23 de febrero, curada por Grazia Quaroni. La muestra también incluye un documental del fotógrafo Gautier Leblond y una serie de videos producidos por la Fundación Cartier donde el artista dialoga con figuras como el cineasta David Lynch. Luego, las obras viajarán al Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro. En un contexto donde el arte atrae cada vez más público (el éxito de la muestra de Yayoi Kusama en el Malba es un buen ejemplo), desde Proa celebran poder contar con un artista de la talla de Mueck. Su atractivo, dicen, está en que el artista no dirige la mirada con su discurso en cada obra, sino que, mostrando escenas de la realidad, deja libre la imaginación.

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