SOCIEDAD ITATI LEGUIZAMóN FORMA PARTE DE LOS QUERELLANTES

“A mi marido no me lo devuelven, no quiero plata manchada de sangre”

“Mi vida está terminada. Y a mí nadie me va a devolver a mi esposo. No me interesa la plata sino que me interesa que paguen penalmente los responsables, los culpables. Quiero accionar penalmente y nada más”.

Ayer y hoy. Itatí Leguizamón, el día de su boda con Germán Suárez. En la Base Naval de Mar del Plata durante la búsqueda.
Ayer y hoy. Itatí Leguizamón, el día de su boda con Germán Suárez. En la Base Naval de Mar del Plata durante la búsqueda. Foto:facebook

Mi vida está terminada. Y a mí nadie me va a devolver a mi esposo. No me interesa la plata sino que me interesa que paguen penalmente los responsables, los culpables. Quiero accionar penalmente y nada más”. Es tajante, concreta y dura. La que habla con PERFIL es Itatí Leguizamón, la esposa de Germán Suárez (29), uno de los 44 tripulantes del ARA San Juan. Una de las caras visibles de las ocho familias de los marinos que se van a presentar como querellantes en la causa que se inició en el juzgado de Caleta Olivia, tras la desaparición del submarino el 15 de noviembre. “Me sumé al grupo que está querellando a la Armada. Ya no espero nada de la institución. Si ni siquiera me llamaron para darme las condolencias”, dice desilusionada.

Y va por más: “No hago daños y perjuicios porque no me interesa su plata manchada de sangre. No me va a devolver a mi esposo. Me interesa que paguen penalmente los responsables, los culpables. Quiero accionar penalmente y nada más. El resto me tiene sin cuidado”.

Luis Tagliapietra, abogado y padre de Alejandro, otro de los tripulantes del submarino desaparecido, es quien encabeza la querella. Ayer viajó a Comodoro Rivadavia para hablar con la jueza. La próxima semana este grupo de familiares se van a reunir para determinar los pasos a seguir.

“El resto de los familiares (que no son querellantes) no hablan porque tienen miedo. Muchos de ellos dependen económicamente de la Armada. Sienten que si hablan traicionan a la fuerza. Pero acá hay que tomar una posición y sostenerla. No hay medias tintas”.

Bronca y dolor. Itatí fue una de las primeras voces combativas que se escucharon en la puerta de la Base Naval marplatense y también fue quien denunció que fue echada de ese mismo lugar por el resto de los familiares cuando se presentó a escuchar un parte informativo diario. 

Le reclamaban que ella había declarado que los marinos estaban muertos tras escuchar la noticia de que se había registrado una explosión en el área donde estaba el submarino. “Hay algunos que no aceptan la situación. Recién una señora pidió seguir buscándolos. No los juzgo, pero tampoco voy más a la Base. No quiero problemas”, asegura.

Una de las cosas que más le duelen es sentir que desde la Armada le estuvieron mintiendo todo este tiempo. “Era sabido que no los iban a rescatar. Se sabía. Era obvio. Ellos construyeron el hermetismo, hablaban con sus tecnicismos y daban esperanzas. Pero para mí fue una gran puesta en escena. Eso de buscar fue para callar a la opinión  pública, sobre todo con los que ayudaron”, opina.

“Desde la Armada siempre mintieron. Parece que soy la única que dice las cosas como son. Hay una mujer que dio una entrevista de espaldas por temor, pero por temor a qué, a quién? A mí nadie me va  a censurar”, sentencia y agrega: “Me quisieron callar hasta la familia de él. Mi cuñado me dio la espalda, me dijo que lo estaba comprometiendo con la Armada. ‘A mí no me vas a callar’, le dije a mi suegro, también. No entiendo: es su hijo el que está muerto y no quiere luchar”.


Nadia Galan / Claudio Corsalini