SOCIEDAD LOS CHICOS ARGENTINOS COMEN POCAS VERDURAS

Analizan las viandas escolares de alumnos de distintos países

En tupper, conservadores o en loncheras, las viandas escolares son diversas y de múltiples preparaciones. La agencia Associated Press realizó un ensayo fotográfico que retrata el menú infantil que ofrecen los comedores de jardines de infantes, primaria y secundaria en países de Asia, Europa, Africa y América Latina.

En el ciclo inicial de Barcelona, por ejemplo, el menú muestra una crema de vegetales, carne asada, pan, naranja y banana y agua; en una primaria de Londres, pasta con brócoli, pan y un plato de frutas frescas, y en una institución en Cuba sirven croquetas de pollo, malanga y sopa de chícharos. Muy distinto es el caso argentino: dentro del recipiente plástico se muestra una porción de arroz, milanesa de pollo o un par de empanadas con trozos de milanesa y papas.

“La forma en la que preparamos nuestros alimentos y cómo los combinamos es un tema cultural –explica Viviana Baranchuk, médica nutricionista y directora de la Fundación DAAT–. Tiene que ver con un estilo de alimentación y, en el caso de los chicos, existe una creencia de que si no comen algo consistente se pueden descomponer, y no es así”. La nutricionista también cuestiona la falta de variedad en la comida de los más chicos: “Hay una fuerte resistencia de los niños para comer verduras crudas o cocidas; abundan las viandas llenas de tartas, empanadas, fiambres o panchos”.

Por eso, Baranchuk aconseja combinar verduras con carne, en el caso que la escuela cuente con algún sistema para calentar la comida. Como infaltable, la fruta: debe ser un hábito alimenticio. “Hay casos en los que se tilda de raro al que come sano. Los niños tienen mucha vergüenza de tener una dieta distinta a la de los demás”, sostiene.

La licenciada en nutrición Sandra Costa, del centro terapéutico del Dr. Máximo Ravenna, coincide. “La vianda argentina tiene mucha comida chatarra y productos industrializados. Hay que evitar los colorantes y conservantes en los menores. Darles mucha agua y evitar el pan, que sólo debe estar presente en el desayuno y la merienda”, afirma.

Las especialistas también remarcaron que la porción de lácteos, carnes y verduras se debe ir modificando según las edades y actividades que realicen los menores, ya que los requerimientos nutricionales varían en las etapas de crecimiento y desarrollo.



Gisela Nicosia