SOCIEDAD

Atacar las causas

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El miedo o temor a conducir automóviles en nuestro medio no es del todo ilógico, sobre todo teniendo en cuenta que la Argentina es uno de los países del mundo donde más gente muere en accidentes de tránsito. En este sentido, si el miedo o temor sirvieran al propósito de prevenir accidentes, se constituirían en instrumentos al servicio de la vida y la salud, dado que reducirían notablemente la mortalidad o la patología producida por esta causa.
Ahora bien, en una fobia a manejar un vehículo en general o, a veces, la imposibilidad de ir en un medio de transporte, conocemos sólo las causas conscientes: accidentes anteriores, situaciones traumáticas, por mala enseñanza o aprendizaje del conducir, trastornos de ansiedad o estrés postraumático. En general, las fobias tienen un origen que pocas veces se puede aislar sin recorrer la vida del individuo y conocer su historia. Muchas de las psicoterapias que se ofrecen apuntan a suspender los síntomas de estos padecimientos, constituyen una iatrogenia psicológica; es decir que es peor el remedio que la enfermedad. Habría que alertar sobre estas seudocuras pasajeras.

 

*Psicólogo clínico, profesor titular en Cipea (Centro de Investigación, Prevención y Estudio de los Accidentes) y miembro de APA.



Luis Oswald