SOCIEDAD LLEGARON MAS DE 3 MIL EXTRANJEROS

Buenos Aires recaudó unos $ 23 millones con las "visitas olímpicas"

La cifra surge de un cálculo promedio del Ente de Turismo porteño que incluye gastos por tres días en alojamiento y comida. La mayoría de las delegaciones se hospedaron en hoteles de cuatro o cinco estrellas.

Haber sido la sede de la 125ª Asamblea del Comité Olímpico Internacional (COI) significó para la Ciudad no solamente reconocimiento y visibilidad mundial, sino también importantes ingresos económico. Según calculó el Observatorio de Turismo porteño, solamente en tres días los mandatarios, las autoridades del deporte y los periodistas que hayan venido a cubrir el evento habrán gastado más de $ 23 millones, sólo en alojamiento y comida.

Se calcula que los 3 mil visitantes de más de setenta países que asistieron a la reunión permanecerán al menos cuatro noches. La mayor parte de ellos se concentra en hoteles de cuatro y cinco estrellas, lo que representa un gasto superior al del turista promedio. La Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA, por sus siglas en inglés) ubica a Buenos Aires en el primer puesto del ranking de ciudades organizadoras de eventos en América ininterrumpidamente desde 2004.

Para  Hernán Lombardi, presidente del Ente de Turismo y ministro de Cultura porteño, la elección de la Ciudad como sede de la asamblea representa su fortaleza como organizadora de eventos. “Esta oferta permite contrarrestar la caída de llegadas internacionales, que ya es superior al 13% para el primer semestre”, indica.

Los cerca de 500 miembros de las delegaciones de las ciudades candidatas (Madrid, Tokio y Estambul) dedicaron la mayor parte de su tiempo a presentaciones oficiales, conferencias de prensa y ensayos junto con asesores de imagen. Sin embargo, muchos de ellos buscaron hacerse tiempo para conocer la ciudad.

La comitiva de Tokio, la sede ganadora, fue la más activa. Casi todos sus miembros se alojaron en el Hotel Sheraton, pero las princesas japonesas Akiko y Takamado ocuparon veinte habitaciones del Hotel Alvear. Aunque cada una de ellas llevó su propio séquito y se alojó en un piso distinto, no hicieron pedidos especiales ni llevaron su propio chef.

La mayor parte de su agenda, como la de toda la comisión japonesa, se guardó en estricto secreto, con excepción de unas pocas actividades. Akiko fue el viernes al Jardín Japonés para apadrinar un nuevo árbol. Takamado, en cambio, visitó el museo de Boca Juniors y sacó fotos de las copas intercontinentales.

El presidente de la Asociación Japonesa de Fútbol, Saburu Kawabuchi, jugó con la contra: se reunió el jueves con Ramón Díaz, director técnico de River Plate, para entregarle una placa en reconocimiento por su participación en la liga de ese país, donde jugó para el club Yokohama Marinos.

La delegación turca trajo más de 600 personas entre funcionarios, diplomáticos, consultores y periodistas acreditados. Incluyó cincuenta deportistas jóvenes, que aún no ganaron medallas. Las dos estrellas fueron, sin embargo, Gizem Girismen, oro en arquería en los Juegos Paralímpicos Beijing 2008, y Cagla Buyukakcay, número uno en tenis femenino de esa nación. El primer ministro Recep Tayyip Erdogan arribó ayer y fue recibido con protestas (ver aparte). El grupo armó su búnker en el Sheraton Libertador pero para comer prefirió Puerto Madero: fue a Cabaña Las Lilas y Le Grill.

Los madrileños se repartieron entre el Hotel NH y el Hilton. El más requerido fue el basquetbolista, estrella de la NBA, Pau Gasol, que casi no pudo salir de Puerto Madero. La alcaldesa Ana Botella, en cambio, llegó con una semana de anticipación y por eso fue de las que más tiempo dedicaron a hacer turismo: recorrió Recoleta, visitó la Plaza de Mayo y almorzó en el Jockey Club. El domingo pasado asistió a la misa en la Catedral de Buenos Aires.

 

Llegados en tiempo de descuento

No todos los representantes y mandatarios de las ciudades candidatas tuvieron demasiado tiempo para disfrutar de Buenos Aires y participar de las jornadas previas: algunos llegaron sobre la hora, solamente para escuchar el veredicto final.

La cumbre del G20 demoró al primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que arribó ayer a la mañana. Su par español, Mariano Rajoy, también llegó al país el día de la decisión. El líder del Partido Popular ofreció una conferencia de prensa a las 11 –junto a todos los representantes de la comitiva–, donde aseguró que la crisis estaba terminada y se negó a responder preguntas acerca de su relación con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Si bien en un principio había trascendido que el primer ministro japonés, Shinzo Abe, llegaría ayer, apuró su partida para poder asistir a la ceremonia de apertura, el viernes, en el Teatro Colón, junto a las princesas Akiko y Takamado.



Gustavo Ajzenman / Claudio Corsalini