SOCIEDAD JAN GEHL, URBANISTA DANES

“Buenos Aires va en camino a ser una de las ciudades amigables”

Foto:Dario Batallan

A lo largo de cinco décadas, el arquitecto y urbanista danés Jan Gehl dedicó su vida profesional al estudio de la forma y uso del espacio público y del comportamiento humano en las ciudades. Bajo estas premisas, y a partir de diferentes intervenciones urbanas, Gehl impulsó el concepto de “ciudades pensadas para la gente”.
Entre las acciones que desarrolló al frente de su estudio, se destacan la peatonalización de calles, el uso de la bicicleta y la reorganización del espacio público. Además de Buenos Aires, las intervenciones de Gehl en materia de urbanismo amigable se destacan ciudades como Nueva York, Melbourne, San Pablo, París, Copenhague, entre otras.
Tras dos décadas sin pisarla, vino a la Ciudad para ser uno de los principales oradores de la Bienal Internacional de Arquitectura, que se extiende hasta el 4 de octubre próximo. “Después de 21 años veo una serie de cambios sustanciales que apuntan a transformarla en una de las urbes más amigables de la región. En mi primera visita –a mediados de los 90–parecía que estaba dormida”, aseguró el urbanista danés a PERFIL.
De todas maneras, y más allá de los cambios favorables, Gehl resaltó el lado menos ‘amable’ de la Ciudad: el tránsito. En este caso puntual, el urbanista sostuvo que hay que desalentar el uso del automóvil, sobre todo de zonas céntricas. “El objetivo es lograr que el auto esté al servicio de las personas. Por ese motivo la instalación de ciclovías y del sistema de metrobus son acciones que repercuten favorablemente en la sustentabilidad de una ciudad y la hacen más amigable para sus habitantes”, señaló durante la entrevista con este diario.

Menos autos. Para Gehl, el uso del transporte público también es fundamental a la hora de evitar que una ciudad esté invadida por los autos. “En este sentido el paradigma fue cambiando. Desde hace unos quince años, y sobre todo en las principales ciudades del mundo, la habitabilidad fue el concepto marcó el desarrollo de una urbe. La idea es hacer un planeamiento urbano invitando a la gente a caminar y a andar en bicicleta”, puntualizó el arquitecto de 78 años.
Consultado sobre qué otras medidas pueden adoptar los gobiernos a la hora de reducir la circulación de coches por una ciudad, Gehl señaló: “Se pueden implementar algunas acciones directas como el aumento del estacionamiento o del peaje, tal como ocurrió en Londres. Sin embargo, todo depende de un fuerte cambio cultural. En el caso de Copenhague, por ejemplo, lograr que sus habitantes adopten el uso de la bicicleta como sistema de movilidad llevó más de 50 años”



Claudio Corsalini