SOCIEDAD ENTREVISTA

“Buenos Aires vive inmersa en un estado permanente de efervescencia artística”

El artista mendocino inauguró esta semana su primera obra en el espacio público porteño. Dice que le interesa el arte callejero que ve en la Ciudad y que “debe tener un sentido poético”.

Formas. El creador de 88 años, que vive en Francia hace casi 60, posó el lunes junto a su obra.
Formas. El creador de 88 años, que vive en Francia hace casi 60, posó el lunes junto a su obra. Foto:Gza. nueva comunicacion
Dice que era “una cuenta pendiente” con Buenos Aires, pero que cierra el año “con esa deuda saldada”: desde esta semana, Hacia la luz, la última obra del artista mendocino Julio Le Parc, forma parte del espacio público de la Ciudad. Ubicada en uno de los extremos del puente que cruza las avenidas Figueroa Alcorta y Libertador en la esquina con Pueyrredón, al lado del Museo Nacional de Bellas Artes, la escultura –donada por el banco Citi al patrimonio porteño– representa “un espacio de calma en medio de la vorágine” de uno de los lugares más transitados de la Ciudad, según describe a PERFIL desde Cachan, Francia, donde vive desde 1958.

“Si bien en alguna época existió la posibilidad de instalar una obra, por distintos motivos eso nunca sucedió”, explica el artista, que acaba de montar, además, Form Into Action, una retrospectiva de cinco décadas de carrera en el Perez Art Museum (PAMM) de Miami, que durará hasta marzo del año próximo. Para Le Parc, la creciente movida del arte en esa ciudad aún está lejos de igualar a la que ve en la capital argentina: “Desde el punto de vista artístico, Buenos Aires tiene muy buenos creadores. Vive inmersa en un permanente estado de efervescencia, asimilando nuevas tendencias que la van transformando”, asegura, y destaca el arte callejero como uno de los espacios en los que detecta mayor movimiento. Aunque, advierte, “debe tener un sentido poético, ser agradable de mirar. Los símbolos o letras son como un martillazo en la cabeza. Son repetitivos y monótonos; y desde el punto de vista visual no generan interés”, afirma.

Sin embargo, ve con buenos ojos las iniciativas que llevan adelante grupos de artistas jóvenes que realizan obras de arte urbano en muros y paredes que los vecinos ceden para la ocasión. “Es una gran idea que se entreguen a los artistas los muros y fachadas de las casas. Pero deben ser bien aprovechadas. Deben ser expresiones que movilicen a quien las mira. De lo contrario, no tiene sentido pintar una pared o instalar una obra en el espacio público”, señala el artista mendocino, también creador de la Esfera azul, la obra que corona el hall central del Centro Cultural Kirchner (CCK) y que, tras idas y vueltas no exentas de polémica, terminó donando al patrimonio nacional (ver aparte).

Creación. El artista se inspiró en “las olas del Río de la Plata y en el ritmo incesante de la Ciudad” para crear esta obra de seis metros de altura. Con la colaboración de su hijo Yamil, que lo asiste como colaborador y representante, el diseño creado por Le Parc está hecho íntegramente en aluminio e iluminado por la arquitecta Eli Sirlin, iluminadora del Teatro San Martín, que le agregó haces de luz que acompañan el recorrido.

La ubicación fue uno de los ejes de la obra. “Está en el límite entre Recoleta y las Villas 31 y 31 Bis, en un lugar ideal”, afirma Le Parc, que además sostiene que el nombre de su obra remite al optimismo.

“Espero que sirva para unir los mundos tan diferentes de quienes viven en esa parte de la Ciudad. Además, estar junto al Museo de Bellas Artes, la Facultad de Derecho y el puente parecen formar parte de un conjunto escultórico muy interesante. Estoy seguro de que será bien valorado por quienes transitan por el espacio público porteño”, agrega para finalizar. n