SOCIEDAD COMBINAN ESTILO FASHION Y ROCKERO

Cada vez más mujeres se animan al ‘megatatuaje’

Al igual que los hombres, ellas eligen dibujos grandes para la espalda, las piernas y el brazo completo. Candelaria Tinelli, modelo a seguir.

Foto:Gentileza Cekauskas

Tiempo atrás, una mujer tatuada con grandes diseños, que incluyeran calaveras, moños y vírgenes, despertaba prejuicios de todo tipo. Lo más común para aquellas que se animaban a marcar su cuerpo para siempre eran pequeños y delicados tattoos de delfines, iguanas, mariposas. Pero eso ya es cosa del pasado: ahora las girls tattoo se animan a los dibujos de gran tamaño que cubren la espalda, la pierna o la manga (así se llama a los tatuajes que cubren todo el brazo). Buscan combinar la feminidad y el arte sobre su piel.

El ejemplo más claro es Candelaria Tinelli, la hija del conductor de El Trece. Según declaró ante los medios, ella considera que “más que una seña de rebeldía, el tatuaje forma parte de un estilo de vida para reconstruir su historia en cada dibujo”. La joven lleva en su cuerpo corazones, plumas, tribales, pistolas, y hasta una frase de Marilyn Monroe. La última creación que luce en su piel es un tribal tipo hindú en la zona del pecho.  

Melisa Sansotta (28) atesora recuerdos de personas queridas en su piel. “Tengo en un brazo al jardín de mi abuela Nani y el canario que mi Nono tenía de mascota. Mis abuelos ya están en otro mundo, pero de esta forma siento que viajan conmigo en todo momento”, cuenta Sansotta, quien luce dibujos en ambos hombros y antebrazos, y en las piernas. “Para que un tatuaje con mucho detalle perdure, tiene que ser grande. En el futuro seré una señora tatuada y será muy divertido para mis nietos”, dice con humor.

Lo cierto es que no es que ahora haya más mujeres tatuadas, sino que se atreven a más. “La mujer quiere diferenciarse con su tatuaje y obtener más miradas. Son las que encargan trabajos que pueden llevar más de diez horas de dedicación. Se guían mucho por lo que ven en internet, por lo que creemos que en el verano habrá muchas que tendrán el mismo tattoo que la hija de Tinelli”, se sincera Diego Starópoli, encargado de Mandinga Tattoo Studio.

“Los tatuajes tienen que ver con lo erótico, con el mostrarse. Es otra manera de vincularse con la propia imagen. Ahora es un fenómeno que atraviesa todas las clases sociales, y el surgimiento de artistas y dibujantes amplía la oferta”, explica la psicóloga Berta Spaini.

Precios. Para los que elijan decorar por completo su espalda, el valor ronda los 20 mil pesos, y uno que cubra parte del pecho, hasta 10 mil.

“Una vez que se toma la decisión de hacerse el primer tatuaje ya no se puede parar y lo más seguro es terminar con el cuerpo casi minado de dibujos”, asegura Nat Cekauskas, ex modelo y tatuadora del estudio The Gipsy Family, ubicado en San Telmo. “Desde hace un par de años las mujeres se animan a diseños más pensados y osados. No le temen a que las miren por eso, al contrario, quieren lucirlos y eligen lugares visibles, como brazos o piernas”, dice y explica que el estilo hindú y tribal está entre los más solicitados.

En el caso de la periodista Jimena Rosli, a sus 15 años, en lugar de pedir la fiesta y el vestido como prioridad, pidió autorización para su primer dibujo en el cuerpo, un escudo de Boca. “Me parecen lindos y sexies, tanto en varones como en mujeres. Mis amigos tienen los suyos y yo quería los míos. Es lo que puedo elegir sobre mi cuerpo y lo seguiré haciendo mientras lo disfrute”, señala mientras celebra tener finalizada la manga de tattoo en su brazo izquierdo.

 

Chicas tatuadoras

Una de las tatuadoras más famosas del mundo es Kat Von D, del programa de televisión Miami Ink. Pero Kat no es la única mujer que se dedica a pintar cuerpos en forma permanente. Ella es parte de una generación de mujeres que se atreven a entrar al mundo del tatuaje, que hace una década dominaban los hombres. En La Rural, el 6, 7 y 8 de marzo de 2015 se realizará Tattoo Show, el más grande evento local de esta práctica y tendrá como invitada a Lydia Bruno, integrante de Ink Master.  

En Argentina, ya son varias las que comienzan a marcar su camino en este rubro. “Hace tres años que tatúo. Empecé dibujando en sandías y melones. Luego tatué sobre la piel de mi familia hasta empezar a tener mis clientes”, cuenta Nat Cekauskas.  Ella resume su profesión en pocas palabras:  “Es un compromiso muy grande porque somos quienes dibujamos en un cuerpo ajeno y para siempre”.



Gisela Nicosia