SOCIEDAD REABRIRA AL PUBLICO EN 2019

Cierre del Zoo: preocupa a las ONG el bienestar animal durante las obras

Cuestionan falta de claridad sobre el plan de modificaciones que se van a encarar y los controles y recaudos que se tomarán. Hablan de una “improvisación” en el proyecto.

Polemica. Para las ONG hay improvisación en el anuncio de cierre y obras del Ecoparque, que no considera a los animales.
Polemica. Para las ONG hay improvisación en el anuncio de cierre y obras del Ecoparque, que no considera a los animales. Foto:GCBA

Por dos años el ex zoo estará cerrado al público, con el objetivo de comenzar con las obras de transformación en el Ecoparque definitivo. Y si bien desde el gobierno porteño anunciaron que la planificación de las obras fue acordada con un equipo técnico veterinario para garantizar el bienestar animal, y que habrá un equipo de “guardianes” para monitorear su desarrollo; varias organizaciones ambientalistas se mostraron críticas al desarrollo del proyecto –que en un primer momento impulsaron– y dudan del rumbo que tomarán las obras, qué controles tendrán y cuál será la planificación final.

“El Gobierno pilotea el antiguo zoológico sin un mapa y sin norte”, dice Carlos Fernández Balboa, de Fundación Vida Silvestre. “Lo peor del cierre es que no tenemos ninguna instancia de control de lo que se haga. Por supuesto que las obras pueden afectar a los animales, pero al no saber qué van a hacer no podemos saber cómo los van a afectar. El nivel de improvisación es muy grande”, agrega. Y pone de ejemplo que en París, durante la reconstrucción del zoo, se trasladaron todos los animales durante el tiempo que duraron las obras.

En la misma línea, Claudio Bertonatti, ex director del zoo y asesor de Fundación Azara, agrega que “por cómo se han manejado hasta ahora es razonable dudar de los recaudos que tomarán”. Y expone una de las preocupaciones de las ONG, por la reducción del espacio destinado a los animales en el proyecto, que, dicen, reduce la posibilidad de investigación y proyectos de conservación: “Todo indica que apuntan al desalojo de los animales, lo que se traduce en una castración de la institución, porque la van a dejar estéril para desarrollar programas de conservación con especies amenazadas”, dice.

Según lo anunciado oficialmente, en septiembre de 2019 habrá 4,5 hectáreas que no albergarán animales y serán espacios abiertos al público.

Durante este proceso, además, continuará la derivación de animales (sobre todo aquellos ubicados en las zonas más próximas a las obras), que ya lleva 350 trasladados; salvo en los casos en los que no sea posible.

Por eso, para la última etapa de obras no hay fecha límite, ya que las mejoras de algunos recintos dependerá del fin de ciclo de vida del animal.

El proyecto final supone más de cuarenta intervenciones, que suponen edificios restaurados, una nueva parquización y la construcción de un “faro de la biodiversidad” en el centro.

“No es posible hacer conservación de ninguna especie, ni investigación o educación seria en menos hectáreas, siendo actualmente las 18 del predio”, agrega Fernández Balboa. Fundación Vida Silvestre, Aves Argentinas, Azara, Temaikén, son algunas ONG que  en el último tiempo expresaron críticas hacia el desarrollo del proyecto.

A la inversa. Con otra mirada, desde la organización Sin Zoo critican que el desarrollo del proyecto no responde al anuncio original de un Ecoparque sin animales. “El Ecoparque es un Ecofraude”, dice Malala Fontán, su referente, “porque prometieron cosas respecto de los derechos de los animales que no están cumpliendo. Sigue habiendo animales exhibidos, sigue la reproducción y se habilitó mandar animales a cualquier otro zoo del país, cuyas condiciones son iguales o peores”.

Respecto del cierre y las obras, cree que “están haciendo el camino a la inversa; primero tendrían que haber resuelto el tema de los animales que lleva más tiempo, y no empezar una obra paralela con animales adentro. Van a terminar mandándolos a cualquier lado”.