SOCIEDAD TAMBIEN SE USARAN PARA PASEOS TURISTICOS

Coches históricos de la Línea A se donarán a museos y universidades

Foto:Cedoc Perfil

Los antiguos coches de madera de la Línea A, que fueron reemplazados por trenes chinos con aire acondicionado en 2013, van encontrando su nuevo destino: ya hay 56 vagones disponibles para ser donados a distintas instituciones culturales y educativas. La medida fue aprobada por la empresa Subterráneos de Buenos Aires (Sbase).
Entre los lugares a los cuales serán enviadas algunas unidades de la fábrica belga La Brugeoise, más conocidas como Las Brujas, figuran la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FADU) de la UBA, la Asociación Amigos del Tranvía, el Museo de las Comunicaciones de Mar del Plata, la Municipalidad de Roque Sáenz Peña (Chaco), la Universidad Nacional de Lanús, la Asociación de Amigos del Ferrocarril Provincial, con sede en La Plata, y el Museo Regional de Marcos Juárez.
Los coches, que llegaron a Buenos Aires con la inauguración de la primera línea de subtes en 1913, fueron retirados de circulación en enero de 2013, tras cien años de circulación ininterrumpida.
A fines de ese año, la Legislatura porteña los declaró Patrimonio Cultural de la Ciudad a partir de la aprobación de la Ley 4886. En mayo pasado, Sbase abrió una convocatoria a diferentes entidades culturales y relacionadas con la actividad ferroviaria para donar algunos de los históricos vagones europeos.
Más allá de estas donaciones, la normativa vigente desde 2013 también establecía que al menos otras veinte unidades deberán ser utilizadas para fines educativos, culturales y turísticos en la Ciudad.
En ese sentido, el objetivo es que los vagones formen parte de un paseo turístico que sería ofrecido por la noche, fuera del horario de servicio, que se realizará a una velocidad de 20 km/h. Las unidades retiradas actualmente se encuentran alojadas en el taller Mariano Acosta que Sbase tiene en Villa Soldati.

Flota restaurada. Además, Sbase lleva adelante un programa de recuperación de los coches La Brugeoise. Para la realización de este proyecto, se convocó a un grupo de expertos en restauración de madera y platería, mecánicos y electricistas, que incluyó al maestro orfebre Juan Carlos Pallarols, la arquitecta Marielena Mazzantini, el arquitecto Guillermo Pinelli, y Pablo Piserchia, de la Asociación Amigos del Tranvía.
El equipo acondicionó y readaptó los sistemas neumático, eléctrico, mecánico y la carrocería de los coches a las normas de seguridad vigentes, y aseguró su valor patrimonial al realizar un tratamiento de cada pieza como única en su tipo.
En el interior, se pulieron herrajes que develaron el baño en oro que poseían a principios de siglo XX, se pintaron barrales, se colocaron pasamanos similares a los originales, y se restauraron bancos, puertas y ventanas que tenían grafitis e inscripciones.



Claudio Corsalini