SOCIEDAD TERMINA EL SECUNDARIO Y AYUDA EN LA LIMPIEZA

Cómo vive el acusado en Ezeiza

A Jorge Mangeri no le costó mucho tiempo ambientarse al penal de Ezeiza. Desde que desaparecieron los miedos y la ansiedad del encierro, el portero de Ravignani 2360 encontró su lugar en la cárcel: presta su servicio como “faginero”, es decir, se encarga del orden y la limpieza tras los muros.
El encargado procesado por el crimen de Angeles Rawson está alojado en el sector H del pabellón 1 del establecimiento penitenciario donde comparte sus días con 12 internos, entre ellos, José Pedraza, condenado a 15 años por el homicidio de Mariano Ferreyra y el baterista de Callejeros, Eduardo Vázquez. Incluso, el portero y el músico tienen una buena relación.
En prisión, Mangeri decidió retomar la secundaria. Todas las mañanas asiste a clases, excepto los miércoles.
En enero, Miguel Angel Pierri y Marcelo Biondi abandonaron la defensa del portero. Su nuevo abogado, Adrián Tenca, asegura que su cliente “está de buen ánimo esperando el juicio oral porque, como siempre lo dijo, es ajeno al hecho”. “Está dispuesto a dar entrevistas televisivas, pero los medios que lo han intentado se encontraron con la negativa del Servicio Penitenciario Federal”, se quejó Tenca.
La esposa del portero, Diana Saettone, lo visita los lunes y viernes por la tarde. Por pedido del consorcio, Saettone debió abandonar el edificio de Ravignani 2360. Aunque no pudo ser probado, los investigadores creen que en el departamento del octavo piso que ocupaba el matrimonio, Mangeri atacó a Angeles. A los vecinos les incomodaban las guardias periodísticas y consideraban que no era bueno para la familia de la víctima cruzarse en los pasillos con la mujer del presunto asesino, según contaron a este diario antes de tomar la decisión, en octubre del año pasado.
“Si Jorge estuviera libre o esperando el juicio en casa como corresponde, ya le hubieran enchufado la muerte de Paula (Giménez), y hubiera aparecido ADN, signos de abuso sexual y todo lo que se les cante. No estarían diciendo que un caso no tiene nada que ver con el otro o que un loquito lo quiso imitar”, opinó en Facebook una sobrina del portero tras el hallazgo en la Ceamse de la mujer que padecía esquizofrenia.

Cecilia Di Lodovico