SOCIEDAD

Conductas confusas

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Como psicoanalista clínica y de la experiencia en la observación de bebés considero que el nacimiento de un hijo cambia los hábitos de la familia. Hoy la creencia de que la intimidad de la pareja puede ser compartida con los hijos y que cuanto más “proximidad física como dormir en la misma cama” favorece el vínculo de apego, se encuentra en discusión.
El logro de la autonomía en el bebé, el desarrollo de su psiquis, le permite establecer espacios propios y aceptar separarse de los padres en horas del dormir.Cuando se encuentra con necesidad de recurrir a los padres confía que ellos están. El bebé está preparado, ¿por qué los padres no lo entienden? Fuerzan el desarrollo mental normal de sus hijos con conductas confusas de proximidad física como la de “una cama para todos” invocando razones de seguridad, amor, o comodidad ya que pueden atender a sus bebés o niños sin desplazarse.
La pareja cede espacios propios, su privacidad para el dormir, para encuentros amorosos, y los niños pequeños pueden llegar a creer que tienen derechos sobre los padres ya que los límites no son claros.  
La sobreexcitación que da la proximidad física es un punto serio en la crianza, para los padres y los niños. Las derivaciones en posibles violencias, abusos o malestares físicos -psíquicos alertan sobre los riesgos en el colecho. Y aunque esto no ocurra igual no favorece al logro del apego.

*Psicoanalista especializada en la observación de bebés.



Josefina Saiz Finzi *