SOCIEDAD


Crece el circuito porteño de zapadas bluseras

Son varios los pubs donde se puede participar sin requisitos previos de una jam blusera. Videos.

Crece el furor por el blues tanto amateur como profesional en Buenos Aires.
Crece el furor por el blues tanto amateur como profesional en Buenos Aires.
Foto:Facebook

El blues es un género musical que en la Argentina ha tenido numerosos seguidores. Basta con decir que uno de los primeras bandas (sino la primera) en hacer blues en español fue nada menos que Manal que alumbró canciones inoxidables (Avellaneda Blues, Blues de la Amenaza noctura, Avenida Rivadavia, entre otros) con letras que reflejaban el espíritu arrebalero y cantadas y escritas por Javier Martínez,  Claudio Gabis en la guitarra  y el bajo de Alejandro Medina.

Fue el puntapie inicial de éste género nacido en los campos de algodón de los Estados Unidos, y que creció en la Argentina de la mano de Pappo, Memphis La Blusera, Miguel Ángel Botafogo, La Mississippi como los representantes más populares de un fenómeno que explotó en los '90 con la llegada de Eric Clapton (con un show inolvidable en River Plate), B.B. King, Buddy Guy, Albert King, Albert Collins, Koko Taylor que llenaron estadios dando impulso al blues argentino que tuvo su momento culminante con Pappo tocando en el Madison Square Garden con B.B. King.

Los años fueron pasando y esa semilla que sembró Manal hoy vive un sorprendente fenómeno que es el circuito de zapadas bluseras que tiene la ciudad de Buenos Aires.

Sin requisitos previos, salvo llevar un instrumento y no tocar "otro género" que no sea el blusero una serie de espacios se abrieron para que músicos profesionales y amateurs puedan despuntar el vicio de tocar "blues con tres tonos y nada más", parafraseando a Pappo.

La lista que armamos es caprichosa, porque seguramente la ciudad alberga decenas de lugares para zapar pero alcanza para dar una muestra de lo que se vive en las noches bluseras porteñas.

Contacto Pub, es un bar enclavado en Caballito, en la esquina de Bacacay y Donato Alvarez. Alli todo los jueves y domingos de 21 a 24 (horario estricto para no molestar los vecinos) se realizan zapadas bluseras libres. Con una entrada de 30 pesos, que incluye un trago los músicos pueden subir al escenario y zapar libremente.

"El blues llegó a Argentina a fines de los años sesenta. Lo que llegó al puerto de Buenos Aires fueron discos de blues inglés; se conseguía poco o nada de la cosa original. A principios de los noventa empezó a abundar el material de artistas negros gracias a programas de radio especializados y boliches dedicados al blues (más Internet, que puso todo al alcance). En Buenos Aires surgieron las “Jams” o “Zapadas”, donde músicos se juntan a tocar blues en un escenario. No hace falta que tengan banda, o experiencia, la edad no importa, sólo hay que subirse a un escenario a tocar blues. Es sencillo, pero difícil de hacer bien", dice Javier Goffman, responsable de organizar las zapadas en Contacto Pub.

Otro ejemplo del circuito es El Samovar de Rasputín, un histórico lugar manejado por Napo en donde se puede zapar hasta las 16 horas del sábado. Está ubicado en Del Valle Iberlucea 1251, en el barrio de la Boca, a metros de Caminito. La lista de músicos consagrados que pasaron por sus tablas es extensa.  Por la zona también está el Blues Special Club, ubicado en la Avenida Almirante Brown 102, también en La Boca, a metros de Parque Lezama.

Por último, el Templo del Blues es otro claro ejemplo del renacer del espíritu blusero porteño.
"Las zapadas bluseras de El Templo empezaron a dos cuadras de San Juan y Boedo, cuando nos empezamos a juntar integrantes ( actuales y  ex ) de mi banda, Blues del Sur, y empezamos a invitar a amigos como Pajarito Zaguri, el negro King Alfano (ex Memphis ), Vivi Scaliza ( ex Blacanblus ) , Claudio Kleiman, Claudia Puyó, Gabriel Jolivet, Jorge Senno, infinidad de musicos del interior del paìs, incluso de Uruguay, Brasil, Colombia y Chile", explica Marcelo Marín alma mater de estas zapadas que se convocan por internet a través de su facebook El Templo.

“Mucha gente va y viene, pero esta es una zapada establecida. Hay quienes vienen siempre, como si fuera un club social”, manifiesta Sebastián Rizzo, guitarrista de “Texas Frogs” y miembro del staff de Contacto Pub junto con Gustavo Filomia en guitarra, Claudio Parretta en batería (músicos de Deluxe R&B), y con Javier “Ciego” Goffman, cantante de largo currículum; actualmente en “Bada Goffman & Costales Blues Trío”.

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Redacción de Perfil.com


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