SOCIEDAD UN TRABAJO QUE “ESTA DE MODA”

Crece el número de jóvenes que estudia para ser bartender

“Cuando era chico decía que quería ser bartender y me preguntaban de qué iba a vivir porque no se consideraba un oficio”

Detras de la barra. Sebastián Atienza, del bar Nápoles. Hay cada vez más chicas en la coctelería.
Detras de la barra. Sebastián Atienza, del bar Nápoles. Hay cada vez más chicas en la coctelería. Foto:atienza

“Cuando era chico decía que quería ser bartender y me preguntaban de qué iba a vivir porque no se consideraba un oficio”, recuerda Sebastián Atienza, responsable de la barra de Nápoles Bar y que durante mucho tiempo tuvo a cargo los tragos de Florería Atlántico. Atienza cuenta que se acercó a la coctelería por casualidad, cuando abandonó la facultad para encontrar un trabajo y poder ayudar económicamente a su familia. Y asegura: “Hoy, gracias al esfuerzo de muchos, pudimos profesionalizar el trabajo, e incluso tiene el estatus de los chefs”.

En los últimos años, la coctelería se volvió cada vez más atractiva para los jóvenes, ya no sólo como consumidores, sino también para probarse a sí mismos del otro lado de la barra. Y los números lo demuestran: según el Instituto Argentino de Coctelería (IAC), una de las escuelas más reconocidas en la formación de bartenders en Buenos Aires, todos los meses egresan noventa especialistas en el arte de crear nuevos tragos y el número se incrementa año a año.

 “Desde que abrimos el instituto en 2009, vemos un crecimiento constante, porque facilitó una salida laboral rápida en los últimos años”, afirma Sabrina Pereyra, directora de la institución. Y explica que la apertura de nuevos bares y la posibilidad de trabajar con grandes marcas influyen en la toma de decisión.

Además, desde IAC destacan que con el paso del tiempo se convirtió en una ocupación que es cada vez más elegida por las mujeres. “En los últimos años creció el número de bartenders mujeres, esta tendencia se refleja en los torneos de coctelería, como el World Class, donde ellas se subieron al podio”, explica Pereyra. “La mujer suma glamour, es más detallista y resulta más llamativa para el público”, opina Carla Mireya Vargas, una de las egresadas, que se anotó en uno de los cursos básicos por curiosidad y hoy  llegó a recibirse de bar manager, el título máximo de formación en esta profesión.

Fuentes del sector aseguran que los dueños de las barras argentinas miran con buenos ojos el auge de la profesión, y por eso existe una demanda laboral constante. “Es un oficio que te da estatus, con el que podés viajar, vivir bien y disfrutar, y eso es lo que ven y encuentran los chicos”, reflexiona Atienza.